Los católicos romanos y católicos tradicionalistas, han creado una serie de celebraciones populares que enmarcan el viernes santo: viacrucis vivientes, el rosario del pésame, la procesión del silencio, las siete palabras, las tres caídas, son momentos que reúnen a las comunidades cristianas en torno a esta conmemoración. Alrededor de las 5 de la tarde se celebra el único oficio eclesial llamado: Acción Litúrgica de la Muerte del Señor. En ella se lee la pasión según san Juan, se hace una gran oración universal, se adora la cruz y se recibe la comunión consagrada el día anterior. Este día no hay misa.
Por parte de los cristianos protestantes, evangélicos y bíblicos, se realiza servicios religiosos donde de la misma manera se leen los pasajes de la muerte de Jesús en cualquiera de las versiones de los cuatro evangelistas. Lo central es reconocer el momento salvífico de la muerte de Jesús en la cruz. No hay otra celebración.
El viernes santo, tiene en términos litúrgicos un tinte de austeridad y dolor, aunque las muchas celebraciones en el mundo católico lo hacen parecer festivo. Asimismo muchos creyentes consideran que el triduo sacro termina este día. Este es un error debido a que se extiende hasta el domingo de resurrección. De acuerdo a la fe cristiana lo importante no es sólo la muerte de Jesús sino el vencimiento de ésta con la resurrección.
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