
Sigue siendo un sueño fresco enmedio de la humanidad que anima a muchos creyentes y no creyentes hacer vida el ideal de la minoridad y la fraternidad. Es una apuesta en la que llevamos de por medio la esperanza de una sociedad diferente, menos centrada en sí misma y más humana porque ha descubierto los vínculos que nos hermanan. Esta es mi fe, mi sueño y mi apuesta comprometida.

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