domingo, 20 de febrero de 2011

La santa muerte es una devoción marginal.


La devoción a la santa muerte y los conflictos con la iglesia católica se pueden entender desde la noción de campo religioso. En este conflicto se pone en juego el capital simbólico y la idea de salvación que transita de Dios a la Muerte. Por otra parte también se encuentra en juego la legitimidad de la religión, de los pastores y el uso de los elementos religosos con un sentido distinto al que tienen en la tradición católica. Católicos y evangélicos se unen –sin necesidad de establecer acuerdos- contra la devoción a la Muerte a la que descalifican por considerarla obra del demonio:
“El Demonio, que es el padre de la mentira, de todo se vale, y así como hay cultos satánicos directos, incluso aquí en Guadalajara, está también este culto que ha nacido y se ha propagado en nuestro País. Ésta es una de las argucias de que el Demonio se ha valido para separar a los hombres de Dios, el Señor de la vida”.[1]

La devoción a la santa muerte se inscribe en el mecanismo de devociones marginales. Las devociones marginales lo son en tres sentidos: Son prácticas religiosas construidas socialmente pero que no tienen el apoyo institucional católico, y por el contrario son descalificadas por la jerarquía, debido a que se oponen a algún punto doctrinal tradicional. Se trata de rituales y oraciones  que suelen ser seguidas por quienes se encuentran en oposición a una forma moral o legal de actuar. Quienes se situan en este ámbito suelen ser descalificados y en ocasiones perseguidos por romper con el orden establecido, sea moral o legal. Se trata de cultos que inician fuera del ámbito eclesial y que nunca llegan a él por su abierta contraposición a éste. 

La fuerza de las devociones marginales se deriva del hecho de que cambian el lugar del poder del grupo sacerdotal a los laicos, además de que dan respuestas inmediatas –o por lo menos eso se cree- a necesidades que tienen que ver con la satisfacción de necesiddes básicas y/o de seguridad. 

Para las devociones marginales no es relevante la disposición moral del creyente que se acerca, sino el seguimiento de la tradición que se ha construido para acercarse a la figura devocional en cuestión.
La santa muerte se inscribe en las devociones marginales junto a otras figuras igualmente relevantes como el Niño Fidencio, Pancho Villa, Juan Soldado, Jesús Malverde, etc.


[1] Juan Sandoval Iñiguez en http://www.semanario.com.mx/2007/554-09162007/SantaMuerte.html (visto 30 enero 2011)

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