jueves, 23 de noviembre de 2017

Del creer al desear. El intento de fundamentación de la ética de Ernst Tugendhat

La finalización de la lectura de algunos ensayos de Tugendhat tomados de sus libros Lecciones de ética y Problemas, ofrece la posibilidad de repensar el asunto de la fundamentación de la moral. ¿Por qué la moral requiere de fundamentación? La pregunta y la diversidad de respuestas nos colocan frente a un problema: de ninguna manera resulta evidente que la moral sea una cuestión anclada en la existencia de una naturaleza humana. Mucho menos, en la existencia de un mundo trascendente que actúe como espejo que permita contrastar lo que somos en potencia, contra lo que somos en acto, y asumir que podemos tender a actualizar el modelo, como lo supusieron Platón y Aristóteles; y en otros términos las grandes religiones. La argumentación de Tugendhat sobre las morales tradicionales muestra el rechazo a los esfuerzos de fundamentación postulados por la razón que se asume con apertura a la trascendencia. Paradójicamente, reflejan al mismo tiempo, el deseo de objetivar una cierta fundamentación para dar salida a un deseo universalista de presentar la moral como una propuesta para todos.
            El problema de la fundamentación de la moral ha pasado por diversos abordajes, que cubren una gama de respuestas, desde las respuestas universalistas tradicionales que sostienen el valor de las normas morales en un horizonte trascendente –algunas veces con Dios a la cabeza como dador de sentido de la existencia- (Tugendhat, 2010, pág. 65), hasta la postura de la filosofía analítica con Wittgenstein que señala la inconsistencia e imposibilidad de la fundamentación, aludiendo a que la moral es simplemente estructura del lenguaje que describe apenas proposicionalmente la reflexión sobre lo bueno, pues “nada de lo que somos capaces de pensar o de decir puede constituir el objeto (la ética)” (Wittgenstein, 1965, pág. 5). Enmedio se encuentran diversos planteamientos, entre los que destacan los esfuerzos de Kant que intenta la construcción válida de un fundamento de la acción humana en sus textos Crítica de la Razón práctica y La fundamentación de la metafísica de las costumbres. La propuesta kantiana se alinea a la búsqueda de una estructura formal que permita “la universalidad de las normas, la consideración del ser racional como fin en sí, y la aspiración al reino de fines, a una comunidad universal de personas” (Tauler A, 1986). A dicha propuesta, Tugendhat le cuestiona la búsqueda de una necesidad práctica absoluta preguntándose “¿Qué sentido podría tener una necesidad práctica absoluta, si efectivamente existiera?” (Lecciones de ética, 2010, pág. 95). Por otra parte, al formular la crítica a las morales tradicionalistas señala “que el potencial justificador de una moral tradicionalista está limitado por la posición de fe o dogmática de una concepción del bien” (Tugendhat, 2010, pág. 65). Esto le hace suponer que las morales tradicionales son incapaces de discutir con otras concepciones morales porque se sostienen como superiores (Tugendhat, 2010, pág. 64). Lo anterior, expresa una comprensión parcial e insuficiente del modo como históricamente se han configurado las morales tradicionales, y el carácter dialógico que subyace en ellas, al considerarlas como propuestas morales surgidas en un contexto determinado. Tugendhat parece confundir el contenido de las morales tradicionales con algunos de los sujetos que suscriben estos planteamientos, al identificar dichas morales como planteamientos cerrados en sí mismos. Esto supone la intención de deshistorizar las morales tradicionales para dar lugar a un esfuerzo de fundamentación que coloca en el sujeto particular, al señalar al deseo como elemento central de la moral, aunque sin dejar de lado sus pretensiones de universalidad. La crítica de Tugendhat a las morales tradicionales y su propuesta, exponen un esfuerzo por pensar la moral en lo que considera tiempos de desorientación, pues supone que las morales tradicionales son una especie de arquetipo del sometimiento a la autoridad. Al mismo tiempo señala que existen otros esfuerzos por dar solidez a la moral entre los que destacan el planteo de Hume que renuncia a la intención justificación; así como el del utilitarismo y el contractualismo.
En su esfuerzo de fundamentar la moral, señala al deseo como origen y sentido de la moral, al mismo tiempo que reconoce que es en la intersubjetivación de las actitudes morales donde puede encontrarse cierta cercanía con los demás, pero señala que el riesgo es la perspectiva de simpatía que puede desvirtuar el juicio por lo que es necesario una especie de objetivación del deseo para que subsista como eje del fundamento, lo que lo acerca al contractualismo. Sin embargo, nuevamente señala la insuficiencia del contractualismo buscando una especie de equilibrio que lo lleve al establecimiento de un contractualismo igualitario, lo que supone ausencia de un fundamento de raíces religiosas, apriorísticas, sentimentales, utilitaristas; pero cuidando de no caer en la renuncia a la fundamentación o en su negación como lo hace Wittgenstein. La suya, es un esfuerzo de fundamentación en la inmanencia.
El riesgo es que al fundarse en una inmanencia que no parte de la antropología, sino de la cultura y de la historia, su propuesta no pude universalizarse. El drama de Tugendhat es que en su intento de fundamentación se aleja del creer para pasar al desear, lo que se convierte en una nueva forma de creer bajo una perspectiva laica.

Referencias

Tauler A, E. (1986). Los fundamentos de la ética kantiana. Universum Revista de Humanidades y Ciencias , Año 1. Obtenido de http://universum.utalca.cl/contenido/index-86/tauler.html
Tugendhat, E. (2010). Lecciones de ética. Barcelona: Gedisa.
Wittgenstein, L. (1965). Conferencia de ética. Obtenido de https://www.cbachilleres.edu.mx/Bibliowiki/libros/W/Wittgenstein%20Ludwig%20%20Conferencia%20sobre%20etica.pdf


lunes, 16 de octubre de 2017

¿Misa y debate por Coldplay?

Las caras de los asistentes a la llamada Misa Coldplay en Puebla muestran ambigüedad, como suele suceder en todos los asuntos religiosos. Por un lado, el seguimiento del rígido ritual del misal romano vigente, y al mismo tiempo las melodías del grupo Coldplay transmitidas con su letra en una pantalla gigante por encima del altar. Mezclas duras y caras rígidas de los asistentes. Las reacciones no se hacen esperar por parte de las autoridades eclesiásticas de Puebla, pero sobre todo por parte de los feligreses que suben videos a las redes sociales. Las razones que se dan,  aluden a la necesidad de cercanía con la comunidad joven. 

La distinción entre medios y fines no puede ser más oportuna, al mismo tiempo que la clarificación del sentido de la liturgia. Como todo asunto religioso, la liturgia surge en un momento histórico determinado a la que se le ha añadido una carga de significado simbólico que no puede ignorarse por quienes manejan los asuntos religiosos en su calidad de expertos. Al mismo tiempo, se vive en contextos socioculturales diversos. Puebla -en su mayoría- pertenece al catolicismo conservador heredado de la Colonia. Y aunque muy cercano a la capital de la república mexicana, no se caracteriza por haber asumido una moral abierta y una búsqueda de modificaciones en la vivencia de la fe católica. Al contrario, los poblanos parecen sentirse contentos con su modo de ver la vida y desarrollarse. 

La llamada misa coldplay ha puesto sobre la mesa un asunto delicado: el alejamiento de un sector juvenil de la iglesia, particularmente de la misa, y celebra una acción litúrgica usando canciones que tienen una finalidad distinta a la de contribuir al culto, independientemente de la belleza de la música o del valor meditativo de las letras.

Aquí parece residir el problema; por un lado, en el escaso reconocimiento del valor de los símbolos religiosos, lo que genera un trato superficial de la celebración, para alcanzar un fin -al parecer- loable. Habrá qué preguntar a los jóvenes si esa música les fue útil para los fines que se señalaron. La otra cara del problema es más complejo: el actuar -aún sabiéndolo- sin reconocer la dinámica social conservadora de la sociedad poblana.  Al mismo tiempo se percibe un escaso análisis de la problemática de la religiosidad al suponer que con música que escuchan algunos, se logrará atender el problema. 

Simplificación, superficialidad y buenas intenciones es lo que parece haber detrás de lo que algunos han considerado error litúrgico y hasta sacrilegio; y otros lo miran como innovación y acción de frontera. Ni lo uno ni lo otro: ni sacrilegio ni innovación, simplemente una acción a la buena que desconoce el contexto. Ante ello, los asistentes no supieron cómo actuar... para muestra, los videos que circulan en las redes que permiten observar el desfase entre el comportamiento ritual de los asistentes y unas melodías que rompen la continuidad de la que Rudolf Otto hablaba al definir lo religioso "misterium tremens et fascinans". Los asistentes no parecen fascinados... 

jueves, 5 de octubre de 2017

¡Hereje! nueva batalla en la guerra contra el Papa

Los grupos conservadores y tradicionalistas católicos señalan que la acción pastoral del Papa Francisco muestra fisuras en la fidelidad a la doctrina. Nada más falso: Francisco no ha modificado un ápice la doctrina católica, sólo ha cambiado el enfoque, de modo que a diferencia de los papados anteriores no está preocupado primariamente por la doctrina de la fe -pues esa ya está firme-, sino por la fidelidad comprometida con su fe religiosa, con la pastoral encarnada.


Desde el inicio de su pontificado y aun antes, llamaron la atención los planteamientos críticos a una iglesia autorreferencial, más preocupada por la condena de los que piensan diferente, que por la opción por el pueblo pobre de Dios. Al mismo tiempo, a muchos conservadores les causó escozor la indicación de salir a las periferias existenciales, porque significaba desinstalarlos de su lugar de comodidad. El mayor problema vino cuando dirigiéndose a los obispos les pidió no tener psicología de príncipes, y eligiendo a varios más cercanos para el puesto a aquellos que cubren el perfil de "sacerdotes con olor a ovejas". Pero la declaración de guerra evangélica, vino en diciembre de 2014 cuando se dirige a la curia romana para señalarle la enfermedad después de realizar un diagnóstico sobre 15 enfermedades. Entre ellas destacan: la enfermedad de sentirse “inmortal”, “inmune”, o incluso indispensable, el “martismo”, que viene de Marta, la excesiva laboriosidad, la “fosilización” mental y espiritual, una planificación excesiva y del funcionalismo, la enfermedad del Alzheimer espiritual...

Las cosas han ido escalando y el conflicto entre el Papa y los conservadores, se ha expresado en distintos planos, particularmente en el de la resistencia pastoral de muchos obispos, y en el de las ideas. Las "dubia" -dudas expresadas por cuatro cardenales- dejaron claro que se trataba de un encañonamiento al Papa cuando la única respuesta posible era si o no, sin posibilidades de explicación. El Papa no contestó. Posteriormente vinieron las amenazas del Cardenal Burke de una corrección filial al Papa. En los últimos días han aparecido dos nuevos frentes de batalla, el del dolido Cardenal Müller, ex prefecto de la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe -que no fue destituido sino no ratificado al terminar su nombramiento-, que clama por un debate teológico bajo el esquema escolástico con el Papa, al que no se atrevió a cuestionar antes. La batalla del momento es protagonizada por un grupo de teólogos que ha redactado un documento de veintiocho páginas con el nombre de Correctio filialis de haeresibus propagatis, que tiene ya su propia página web. Se trata de un ataque frontal al Papa al que se acusa de hereje y de manera ambigua se le declara afecto filial. El inicio de la carta señala: 
Con profunda aflicción, pero impulsados por la fidelidad a Nuestro Señor Jesucristo, por el amor a la Iglesia y al papado y por la devoción filial hacia Usted, nos vemos obligados a dirigir una corrección a Su Santidad, a causa de la propagación de herejías ocasionada por la Exhortación apostólica Amoris laetitia y por otras palabras, hechos y omisiones de Su Santidad.
Con lo anterior, la batalla se traslada al campo ideológico, pues los otros terrenos, el de la pastoral, el mediático, el de la política de Curia Romana, y el del manejo de las finanzas, poco ha poco se ve perdido por los conservadores. La reacción de Francisco ha sido la del silencio, lo que no implica no operar. Distintas voces en la Iglesia han mostrado su apoyo al Papa Francisco. Al mismo tiempo ha llamado de nuevo al Cardenal Burke, personaje visible de la resistencia al Papa y que había amenazado con esta corrección que si bien no tiene su firma, es posible detectar su sello.  Muchos analistas se han preguntado qué sentido tiene traer a casa a un enemigo, pero una lectura distinta permite observar que se puede tratar de una estrategia del Papa para enfrentar a los conservadores y tradicionalistas, porque pone a Burke en un lugar visible que le impide moverse libremente, y al mismo tiempo permite evidenciar si se presenta como colaborador o detractor del Papa.

La nueva batalla podría ser la destitución de cardenales que han dejado de ser colaboradores, en el sentido queseñalan los cánones 349 y 365 del Derecho Canónico: 
Canon 349 - Los Cardenales de la Santa Iglesia Romana constituyen un Colegio peculiar, al que compete proveer a la elección del Romano Pontífice, según la norma del derecho peculiar; asimismo, los Cardenales asisten al Romano Pontífice tanto colegialmente, cuando son convocados para tratar juntos cuestiones de más importancia, como personalmente, mediante los distintos oficios que desempeñan ayudando sobre todo al Papa en su gobierno cotidiano de la Iglesia universal.
Canon 356 Los Cardenales tienen el deber de cooperar diligentemente con el Romano Pontífice

Lo anterior explica por qué hasta el momento, ningún cardenal ha firmado esta "Correctio" y los que enviaron las dubia las formulan a manera de preguntas. Se cuidan las espaldas, pues no sería la primera vez que un Papa destituye cardenales, esa es la razón por la que sólo señalan que el Papa genera desconcierto y confusión; y han dejado a los laicos la corrección y el hecho de atribuirle a su labor pastoral la cualidad de herejía. Este es un episodio más de la reforma de la Iglesia, donde un cisma es posible... que si es por la fidelidad a los orígenes, bien le ayudaría a la iglesia para que salieran de ella los que caminan en sentido contrario, pues en el fondo, quienes consideran al Papa un hereje, están solicitando su dimisión, pues desean un Papa a modo.

sábado, 3 de junio de 2017

¿Qué hacemos con Norberto?

Nació el 4 de junio de 1942. Ha cumplido 75 años, la edad canónica para presentar su renuncia al cargo de Arzobispo Primado de México, el puesto -en la práctica- más relevante en términos religiosos en este país. En la teoría, todos los obispos son iguales, pero como ocurre en todos los grupos "unos son más iguales que otros". Norberto es de este último grupo.

Comenzó a dirigir la Arquidiócesis Primada en 1995 cuando, después de su labor de intervención en Tehuacán, Puebla, y el cierre del Seresure (Seminario Regional del Sureste), el seminario caracterizado por su formación con apertura a la teología de la liberación y por formar a seminaristas de nueve diócesis. En el proceso de cierre -en 1990- intervinieron además de Norberto Rivera, Alberto Suárez Inda, Emilio Berlié, Girolamo Prigioni y Pio Laghi. Tres de ellos -Norberto, Emilio y Prigione- formaron parte de lo que se conoció como el Club de Roma junto con Onésimo Cepeda y Juan Sandoval Iñiguez. 

Premiado por Juan Pablo II, Norberto Rivera fue promovido, con el rechazo del clero local, a Arzobispo Primado de México. Sus méritos no existían más allá del cierre del Seresure, del apoyo del Club de Roma y del Arzobispo de Durango Antonio López Aviña. 

La gestión de Norberto Rivera al frente de la Arquidiócesis se caracterizó por la escasa cercanía del obispo a los fieles y sacerdotes, pero un encuentro cercano con las élites. Así, se le identificó con la teología de la prosperidad. Su gestión se caracterizó por la intervención en la Basílica de Guadalupe, la destitución del Abad Guillermo Schulemburg en 1996 -que había negado la historicidad de la existencia de Juan Diego ese mismo año-, y el nombramiento de Diego Monroy como Rector de la Basílica, le permitieron tomar control sobre las finanzas del recinto religioso y vender los derechos de propiedad de la imagen a la empresa estadunidense Viotran, el 31 de marzo de 2002. Se trata de un arzobispo que mercantilizó las expresiones de religiosidad de los mexicanos. 

Otro acontecimiento que marcó la gestión arzobispal de Norberto fue la cercanía con Marcial Maciel y la defensa a ultranza de su figura. Hasta el momento -y aun después de la condena por parte del Vaticano- no se conoce un pronunciamiento crítico del cardenal al fundador de la Legión. Por otra parte, las acusaciones de defensa y encubrimiento a sacerdotes pederastas lo siguen desde su presencia en Tehuacán, Puebla y han continuado en la Arquidiócesis de México. Esta situación lo llevó a los tribunales norteamericanos de los que salió exonerado, pero a principios de junio de 2017 ha resurgido la polémica al presentarse una denuncia por encubrimiento, y no informar a la Secretaría de Gobernación del caso de al menos 15 sacerdotes pederastas, de acuerdo con el artículo 12 de la Ley de Asociaciones Religiosas. Ante esto, el Estado Mexicano debe resolver no sólo el asunto de la denuncia mediante investigación, sino posicionarse ante los ministros de culto y superar la política del "dejar hacer, dejar pasar" con la que suelen tratar a los líderes religiosos.

El 1 de junio de 2017 ha sido recibido en audiencia por el Papa Francisco junto con Alberto Suárez Inda y Jorge Carlos Patrón Wong. Dos amigos del Papa. El primero arzobispo emérito de Morelia, y el segundo Prefecto de la Congregación del Clero en Roma. La visita fue con motivo de la reunión del grupo que dirige los seminarios en el mundo.

La pregunta en el aire, tanto en las autoridades mexicanas como vaticanas no es otra sino ¿Qué hacemos con Norberto?

Norberto, hábil como es, ha empezado a recurrir a su red de relaciones para presionar al Vaticano para permanecer un mayor tiempo en su cargo, o al menos contar con un trato que le permita continuar su vida de prosperidad. El problema para Norberto es que en el Vaticano no se encuentra un amigo, sino un crítico de su estilo de ser obispo. Con todo, Francisco seguramente se pregunta ¿qué hacemos con Norberto?


martes, 28 de marzo de 2017

Los franciscanos de Jalisco entre la espada y la pared

Los franciscanos de Jalisco se encuentran entre la espada y la pared. Por un lado, las autoridades gubernamentales no han mostrado interés en responder a las insistentes preguntas sobre los efectos que la construcción de la Línea Tres del Tren Ligero en Guadalajara está generando en el Templo de San Francisco de Asís.

El templo inició su construcción en 1531 como una capilla de adobe en Tetlán, después en el Barrio de Analco y posteriormente hacia 1568 se inició la construcción del actual edificio en lo que hoy es el centro de Guadalajara. La construcción en 1580 contaba ya con tres naves. Debido a diferentes circunstancias el templo y el convento han sufrido a lo largo de sus siglos de existencia distintos conflictos. Entre ellos destaca la destrucción de su huerta, dos capillas -la de San Antonio y la de San Roque-, la destrucción del convento, y un incendio. Hoy se encuentra agrietado y con posibilidades de colapsar.

Los franciscanos, constructores del templo y sus guardianes hasta el presente han estado insistiendo en su conservación. El templo como tal, no es propiedad de la Arquidiócesis, sino del Gobierno Federal desde el periodo de nacionalización de los bienes eclesiásticos, y por lo tanto su resguardo final corresponde al Instituto Nacional de Antropología e Historia, por eso los franciscanos que tienen el cuidado del sitio esperan de las autoridades federales una respuesta a la crisis que vive el templo.

Una cuestión que hay que aclarar es que en la relación con el arzobispado tapatío, los franciscanos deben seguir únicamente los lineamientos pastorales del Arzobispo, pero no están bajo su obediencia absoluta por tratarse de una Orden Religiosa de derecho pontificio.

Por otra parte, el Cardenal Robles, ha asumido una postura de distancia con el clero local, incluido el clero religioso y en este caso con los franciscanos. De esta forma, ha decidido descalificar los argumentos de los frailes y apoyar a los responsables de la construcción del templo. Así lo ha señalado al pedir que no se maximice la existencia de grietas, como lo ha hecho notar tanto el grupo de expertos que ha formado el Provincial, y académicos que conocen el tema. El cardenal por su parte ha mostrado su apoyo a las autoridades al señalar que confía en ellas para realizar la obra pues "son las únicas que tienen competencia para prevenir y evitar daños mayores" (El Informador, edición del 26 de marzo 2017). 

Ante esta circunstancia los franciscanos están entre la espada y a pared: por un lado las autoridades no dan respuesta a su petición de información y resguardo de este bien nacional; y por el otro, un cardenal responsable de la pastoral y de la arquidiócesis que prefiere minimizar los datos técnicos. Una visita al lugar muestra a simple vista que están más protegidos los arcos de la Plaza que datan de mediados del siglo XX que el mismo templo. 

lunes, 13 de marzo de 2017

La complejidad de hablar de temas religiosos

Este texto tiene una perspectiva personal. Hace ya 19 años que estoy metido en el asunto del diálogo interreligioso, y más de 30 en el conocimiento y estudio de los cristianismos. Esto me ha llevado a leer, conocer, estudiar distintas tradiciones religiosas, sus planteamientos morales y hasta sus sesiones de culto a las que he sido invitado. 

En todos los casos, no hay uno solo en que no suceda esto -sean católicos, cristianos pentecostales y neopentecostales, ateos, judíos, musulmanes, hare krisna, budistas de distintas escuelas, santería, religiones de raíz indígena o de nuevos movimientos de mexicanidad, creyentes bahaí o de luz del mundo, anglicanos, presbiterianos, congregacionalistas, testigos de Jehová, devotos del Cristo científico o del curso de milagros, movimientos esotéricos- hay tres características que comparten: la convicción de que la suya es la religión verdadera y por tanto absolutizan su postura religiosa; la segunda característica es que manejan un discurso circular, es decir: dan por sentado que sus argumentos son la verdad para terminar leyendo los acontecimientos de modo ideológico, donde vuelven a sostener sus principios de fe. El tercer rasgo es que -sutil o explícitamente- intentan motivar la conversión a su sistema de creencias.

La segunda característica, es decir el discurso religioso, es una de las más complejas. El creyente suele partir de que quien le escucha comparte su cuerpo de creencias o que al menos está interesado en ellas. La crítica no la conciben como algo posible, sino como algo que viene del desconocimiento. La conversación gira alrededor de sus posturas y si es el caso, alrededor del libro sagrado que usan. Cuando no hay mas que circularidad y escasa reflexión teológica, se recurre a la recitación de los textos sagrados, como si el simple hecho de aludir el texto garantizara la criticidad. Esto sucede particularmente en los hare krisna, los Testigos de Jehová y en la Luz del Mundo. 

En el asunto del diálogo interreligioso, el investigador debe hacer una disección de la forma y el fondo del discurso religioso, a riesgo de aceptar como válidas todas las opiniones. Se suele reconocer que en el fondo todas las religiones respectan la regla de oro: no hagas al otro lo que no deseas para ti. Si bien esto es cierto, en el fondo se trata de un discurso que debe pasar por la prueba de fuego del diálogo, de la comprensión de las creencias del otro, y del reconocimiento a creer de manera distinta. 

El contacto con estos creyentes me ha permitido valorar y reconocer estos elementos del discurso religioso que están como supuesto a la base de cualquier diálogo sobre el tema. Pero para ir más allá de la tercer característica, que podríamos llamar también tercer riesgo, se requiere dejar en claro que si bien el investigador ante el creyente es percibido como un potencial creyente, en realidad uno es un indagador de argumentos, de creencias y de prácticas. Con esto claro, se puede entrar en el horizonte de sentido del otro para considerar qué cree, que no cree, que practica y qué deja de lado. 

Esta conferencia se presentó en Iteso en 2024 para ofrecer una reflexión sobre el legado y el impacto de Jorge Manzano SJ en el fomento del ...