
Estas dos visiones de la ética, entre muchas otras, coexisten y conviven hoy en día en nuestro país. Particularmente son manifiestas en el asunto de las campañas y del proceso de elecciones que se viven hoy. El juicio moral centrado en uno u otro polo, pueden dejar de lado una parte importante: la razón o los sentimientos.
La discusión de por quién elegimos, es fundamental para los analistas políticos, si embargo, si se mira más al fondo la cuestión no es a quién elegimos, sino cómo elegimos. Las propuestas van dirigidas a la razón, las imágenes al sentimiento. Pareciera que a los que dirigen las estrategias de campaña les interesa polarizar, destacando un solo lado. Pero una elección seria podría ubicarse enmedio de la justicia y el cuidado.
Cuando el elector esté frente a la boleta electoral podrá pensar, no sólo a quien elige, sino por qué elige lo que elige: en el fondo, hay elementos de para pensar: ¿hacia qué lado se mueven los candidatos: hacia la justicia o el cuidado? ¿qué queremos como sociedad: justicia que derive en cuidado, o cuidado que haga justicia?
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