domingo, 6 de junio de 2010

¿SE APROXIMA UN TERCER CISMA?

Unos días antes de la celebración de los 50 años de ordenación sacerdotal del Pbro. Anglicano Manuel Sonora, me ha enviado por correo estas reflexiones que comparto.
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La Iglesia que Cristo fundara y que los Credos la describen como Una, Santa, Católica y Apostólica ha sufrido dos grandes cismas que han provocado una serie de separaciones menores dando como resultado una pléyade de iglesias, grupos y sectas que cada día se dividen más y más. Todo nos hace suponer que estamos en la víspera de un nuevo cisma de proporciones tales que sacudirá los fundamentos de una de las ramas más grandes de la Iglesia de Dios, la así llamada católica, apostólica y romana.

Visto desde diferentes ángulos unos le apuestan a que de alguna manera se logrará preservar la unidad aunque a un gran precio, y otros están seguros de que antes de 2014 la iglesia de Roma se habrá resquebrajado y dividido en varias facciones. Recordemos que en la historia de la iglesia una gran división ha ido provocando varias escisiones menores.

Pero echémosle un vistazo a la historia de los dos primeros grandes cismas de la iglesia. El primero de ellos fue al final del primer milenio del cristianismo. Aquí en nuestra cultura tan influenciada por la iglesia mayoritaria se le ha dado el nombre de “El Cisma de Oriente.” Pero de buena fuente se que del otro lado del mundo se le llama “El Cisma de Occidente”. Todo es según el punto de vista de los que lo vean. Hagamos un poco de historia

En los inicios del Cristianismo existían tres grandes centros supradiocesanos (regionales o "metropolitanos"), que eran "cabeza" de todas las iglesias episcopales de las ciudades de su zona de influencia: la Iglesia de Roma, fundada por los apóstoles San Pedro y San Pablo, la Iglesia de Antioquía, fundada también por el apóstol San Pedro, y la Iglesia de Alejandría, fundada por el apóstol San Marcos. En sus territorios se reunían desde el siglo 2 concilios (o sínodos) de todos sus obispos. Luego se agregaron Constantinopla y Jerusalén, llegándose, de tal manera, a la famosa "pentarquía" o sea "el gobierno de los cinco." La Iglesia de Constantinopla fue fundada por el apóstol San Andrés, cuando el lugar donde luego Constantino el Magno habría de construir en el año 330 la "nueva Roma," se llamaba Bizantion, o Bizancio.

Estas cinco grandes iglesias se llamaban al principio "Arzobispados" y luego "Patriarcados." Los cinco Patriarcados estaban, desde sus orígenes, en el territorio del Imperio Romano, hasta el siglo séptimo. Con la división del Imperio Romano por el emperador Teodosio el Grande en el año 395 en dos partes, oriental y occidental, la Iglesia Romana quedó en la parte occidental y los restantes cuatro Patriarcados quedaron en la parte oriental, por lo que estos últimos suelen ser llamados también "Iglesias Orientales."

Durante varios siglos cada patriarcado era totalmente independiente de los demás y se le tenía especial consideración al Patriarcado de Roma por estar situado en la cabeza del imperio. Todos los patriarcas tenían la misma autoridad y no había una autoridad absoluta sobre los demás.

Gradualmente el obispo (Patriarca o Papa) de Roma pretendió tener la primacía sobre la demás iglesias regionales. Pretensión que siempre fue rechazada y que fue llevando a la iglesia a un gran conflicto de poder. Finalmente en el año 1054 se produjo un cisma (separación) entre las Iglesias Orientales y la Iglesia Occidental. Como en esta parte del planeta solo había un solo gobierno, automáticamente la autoridad papal abarcó todo el mundo que hoy conocemos con el nombre de Europa. En Oriente los 4 patriarcados restantes perduran hasta el día de hoy, pero con la invasión musulmana en Medio Oriente, estos cristianos se han ido replegando quedando solo con mayor representatividad las iglesias griega y rusa. En cambio en Occidente el Papa fue acumulando más y más poder hasta llegar al S. XVI en donde él ponía y quitaba reyes y soberanos del así llamado “Sacro Imperio Romano”.

El segundo gran cisma es el que llamamos “La Reforma Protestante”, encabezada por el Dr. Martín Lutero, religioso agustino y catedrático de la Universidad de Wittenberg (Alemania) el pretexto fue el comercio inmoral de las así llamadas “Indulgencias” llevadas a tierras germanas por la orden de los Dominicos. La venta de las indulgencias era tan descaradamente comercial que despertó la ira de Lutero quien en sus 95 tesis refutó la validez de las indulgencias y continuó poniendo en duda muchos de los dogmas y costumbres que se habían colado dentro de la iglesia durante los siglos del oscurantismo. Lutero trató de sustituir la superstición y el fanatismo de aquellos años con la lectura y el estudio de las Sagradas Escrituras traducidas por él al alemán.

La misa era celebrada ahora en el idioma del pueblo, los sacerdotes podían casarse si así lo consideraban prudente y la lectura y el estudio de la Biblia era una parte muy importante de la vida religiosa de los luteranos. Desgraciadamente hubo otros reformadores en Francia y Suiza que diferían en gran manera de las doctrinas de Lutero llevando su propia reforma a acciones extremistas desnudando a la iglesia de toda belleza al suprimir el ritual y los Sacramentos y establecer una dictadura espiritual, especialmente el Calvinismo que es el padre de la mayoría de las iglesias protestantes contemporáneas. En Inglaterra habría de llevarse a cabo su propia reforma con motivos y objetivos muy diferentes al protestantismo continental. Más bien se estableció una Iglesia Nacional (Católica) denominada Anglicana (esto es Iglesia de Inglaterra) posteriormente hubo algunos cismas menores como el de los Veterocatólicos en Holanda que se opusieron al dogma de la Infalibilidad papal y se separaron de la autoridad del Papa y algunos otros movimientos.

Al llegar un poco más de la mitad del S. XX un gran pontífice, Juan XXIII inició una reforma dentro de su iglesia que iba a cambiar totalmente el esquema ya caduco de la misma. Se provocaron grandes cambios muy similares a los que pretendía el Dr. Lutero. La misa se tradujo al lenguaje vernáculo, se introdujeron cantos y diversos instrumentos, no solo el órgano y se intensificó la difusión y el estudio de la Biblia que hasta ese entonces era casi prohibida su lectura. Además se inició el diálogo con los demás cristianos llamándolos respetuosamente “Hermanos separados” en lugar de “herejes y cismáticos” como se les había tratado hasta ese momento. El Papa Paulo VI siguió adelante con los cambios. Se suprimieron del santoral muchos personajes de dudosa realidad histórica y se le concedió más autoridad a los Sínodos diocesanos.Pero a la muerte muy sospechosa de Juan Pablo I quien iba a dar muchos pasos más en los cambios de la iglesia de Roma se eligió a un Papa ultraconservador que, aconsejado por el actual pontífice dio marcha atrás en las reformas de sus antecesores y dejó una iglesia al estilo del S. XIX. Una de las reformas esperadas por muchos años era la supresión del celibato obligatorio que únicamente la Iglesia Romana había establecido no como dogma de fe, sino como disposición disciplinaria. Ni el Papa Juan Pablo ni el actual tomaron en consideración la voz del pueblo, sino que reforzaron la disciplina para que este mal fuera preservado.

Hace unos pocos años comenzaron las denuncias de abusos sexuales cometidos principalmente con niños en escuelas confesionales y seminarios provocando el escándalo que hoy ha cobrado dimensiones gigantescas. Los hechos denunciados nos son exclusivos en esa iglesia ya que en otras confesiones cristianas se han dado casos similares, pero dada la importancia y tamaño de esta iglesia, sobre todo el número de sacerdotes, el escándalo se ha magnificado.

Por otra parte desde hace varias décadas se alzan las voces de los laicos pidiendo que se haga una evaluación del celibato obligatorio; y ahora que dentro del seno de la iglesia romana existen sacerdotes provenientes de iglesias ortodoxas, anglicanas y pastores protestantes y que se les ha permitido el conservar sus esposas e hijos la tensión se ha hecho más fuerte aún. También está el asunto del derecho de la mujer al sacerdocio. En el mundo secular la mujer ya ha encontrado un lugar de respeto e igualdad con el hombre, y el último reducto que existe son algunas iglesias cristianas que se rehúsan a ordenar mujeres al ministerio sagrado, siendo la principal la católica romana. Y por si esto fuera poco los grupos y frentes gay hacen un reclamo a las iglesias para que sean reconocidos como objeto del amor de Dios y dignos de recibir los Sacramentos y las ministraciones de la iglesia. La iglesia anglicana se adelantó imprudentemente (según dicen algunos) autorizando la ordenación al episcopado a un sacerdote abiertamente gay y recientemente una obispa sufragánea de Los Ángeles declarada también lesbiana activa. Por su parte tanto la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos como la Iglesia Anglicana de Canadá han autorizado rituales para la bendición de parejas del mismo género.

Todo esto ha creado una serie de reclamos a los cuales el Papa Benedicto XVI deberá responder con mucho cuidado y cordura, de lo contrario puede desatarse un nuevo cisma de dimensiones impredecibles. Cada quien tiene su opinión al respecto y todas son muy respetables, pero el hecho es que todo esto ya no puede dar marcha atrás. La abolición del celibato obligatorio, la ordenación de mujeres y la aceptación de uniones de parejas del mismo género son los reclamos de nuestro mundo a la iglesia cristiana más fuerte hasta estos tiempos. ¿Cuál será el futuro de la misma? ¿Cómo actuarán las autoridades eclesiásticas al respecto? ¿Habrá un cambio de política o se cerrará aún más la disciplina a riesgo de un cisma?

No queda sino un recurso y es la oración. Pidamos a Dios que el Espíritu Santo ilumine al Papa para que pueda manejar esta situación con sabiduría, echando mano de la historia y recordando que la obstinación de dos de sus antecesores provocó una gran división en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia de Dios. Ahora que muchos cristianos estamos luchando por la unidad de los cristianos aparece este nubarrón en el horizonte y solo la infinita misericordia de Dios salvará a nuestros hermanos de una nueva escisión. Ayudémosles con nuestras oraciones y pidámosle a Dios que el tome el timón de la nave como siempre y que la lleve a aguas tranquilas para poder seguir trabajando en la paz y la unidad de todos los redimidos por la Sangre de Cristo.

Pbro. Manuel Sonora+

50 Años de Ministerio activo
50 Years of active Ministry

2 comentarios:

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