martes, 24 de abril de 2018

Contra lo que muchos dicen, de religión se puede hablar

El texto, "Contra lo que muchos dicen, de religión se puede hablar". Lo escribí en 2012 y relata la experiencia de un grupo de creyentes y académicos que se reúnen para hablar de sus creencias o de la ausencia de ellas.

El texto ofrece una serie de reflexiones sobre las posibilidades del diálogo interreligioso y los mecanismos que lo obstaculizan, tales como la moralización y la invisibilización de los otros creyentes. Al mismo tiempo ofrece algunos elementos para favorecer el diálogo entre los creyentes de distintas tradiciones. 

domingo, 22 de abril de 2018

La educación en la agenda de investigación religiosa

En los días 18 al 20 de abril se celebró en Oaxaca el XXI Encuentro de la Red de Investigadores del Fenómeno Religioso en México (RIFREM). 

Participo en la RIFREM desde 2007 donde he presentado avances o conclusiones de distintos trabajos. En 2012 propuse y coordiné la mesa Religión y moralización de la vida cotidiana donde se trabajó de manera incipiente en torno al tema de la relación entre ética, religión y educación. Más allá de algunas publicaciones, se visibilizó apenas de manera incipiente esta relación. Me parece que poco a poco fue gestándose la conciencia de que esta relación apenas visibilizada necesitaba trabajarse. Y en 2018, seis años después en este Encuentro se propuso una mesa con el nombre Escuela pública y diversidad religiosa

Lo más destacado -a mi juicio- es la coincidencia entre los investigadores que formamos parte de esta mesa, respecto a la necesidad de visibilizar la relación entre religión y educación, con la finalidad de repensar la vivencia de la laicidad, que trascienda el enfoque meramente jurídico, que si bien es necesario no agota las posibilidades de pensar cómo vivir la laicidad. En esta preocupación convergen las visiones sociológicas, jurídicas, filosóficas y educativas. Ojalá el próximo año podamos presentar -en Chihuahua- avances que muestren el aporte de los investigadores a la construcción de una ética de mínimos que permitan la convivencia justa.

viernes, 2 de febrero de 2018

Un franciscano, obispo auxiliar de Guadalajara



El último obispo religioso de Guadalajara murió en 1792. Se trata de Fr. Antonio Alcalde. Desde hace 226 años, Guadalajara no tenía un obispo procedente del clero religioso. El 13 de julio de 1548 se crea la diócesis y es nombrado obispo Dn. Pedro Gómez Malaver. En los primeros siglos se puede localizar a doce obispos religiosos (entre 1552-1792) como titulares de esta circunscripción eclesiástica.  Los nombres son los siguientes: 



  1. Antonio de Ciudad Rodrigo, O.F.M. (1552 - 13 de septiembre de 1553)
  2. Pedro de Ayala, O.F.M. (18 de diciembre de 1561 - 19 de septiembre de 1569)
  3. Domingo de Alzola, O.P. (1 de octubre de 1582 - 15 de febrero de 1590)
  4. Pedro Suárez de Escobar, O.S.A. (1591 - 1591)
  5. Juan de Valle y Arredondo, O.S.B. (19 de marzo de 1607 - 1617)
  6. Francisco de Rivera y Pareja, Congregación del Oratorio (29 de enero de 1618-17 de septiembre de 1629) nombrado obispo de Michoacán
  7. Leonel de Cervantes y Caravajal, Cartujo (17 de diciembre de 1629 - 18 de febrero de 1636) nombrado, obispo de Antequera)
  8. Felipe Galindo Chávez y Pineda, O.P. (30 May 1695- 7 Mar 1702)
  9. Manuel de Mimbela y Morlans, O.F.M. (26 de febrero de 1714 - 4 de mayo de 1721)
  10. Juan Bautista Álvarez de Toledo, O.F.M. (30 de agosto de 1723 - 1 de julio de 1725)
  11. José Francisco Martínez de Tejada y Díez de Velasco, O.F.M. (20 de diciembre de 1751 - 20 de diciembre de 1760)
  12. Antonio Alcalde y Barriga, O.P. (27 de enero de 1772 - 7 de agosto de 1792)

Así, hasta el 1 de febrero la arquidiócesis había tenido a 12 religiosos dirigiendo sus destinos, de los cuales cinco fueron franciscanos, tres de los predicadores o dominicos, y uno de las siguientes congregaciones: agustino, benedictino, oratoriano, cartujo. A partir del 2 de febrero ha sido nombrado obispo Fr. Juan Manuel Muñoz Curiel, franciscano de la Provincia de San Francisco y Santiago de Jalisco. Se trata del primer religioso nombrado obispo después de 226 años. Se trata de un obispo auxiliar que tendrá a su cargo algunas partes de la pastoral arquidiocesana, en estrecho contacto con los religiosos a los cuales conoce muy bien por su trabajo en la Vicaría de la Vida Consagrada donde fue Secretario Ejecutivo. Esto confirma la hipótesis que he desarrollado en otros lugares, sobre el hecho de que la reforma eclesial del Papa Francisco pasa por los obispos. Y los religiosos son la carta más firme que tiene para implementar los cambios.


He tenido la oportunidad de conocer a Juan Manuel desde 1982 en que ingresamos al postulantado. Por supuesto que hay un aprecio a su persona y labor pastoral, a su compromiso por las misiones y su sensibilidad con los creyentes de a pie. Me parece que esta será una característica de su episcopado. Lo complejo será el desempeño en una arquidiócesis que parece buscar nuevos caminos, y que vive entre la tradición y la modernidad, y que responde desde alguno de estos lugares según sea el tema de que se trate. La tarea no parece sencilla pero seguramente aportará a la visión eclesial el espíritu de Francisco de Asís, la fraternidad y la minoridad como ejes de la vivencia evangélica.

El nombramiento de los otros dos obispos deja igualmente y en principio expectativas positivas. Se trata de pastores, no de hombres de escritorio. Uno de ellos -Héctor López Alvarado- con cercanía al mundo del trabajo y la pastoral social; el otro a la pastoral urbana -Engelberto Polino Sánchez-. En todos los casos se trata de sacerdotes con experiencia pastoral en zonas urbanas, semiurbanas, marginadas, con el mundo profesional –uno de ellos es ingeniero agrónomo y el otro contador privado-, con la docencia. Es decir, el perfil esta vez, sí corresponde a lo que Francisco gusta de nombrar como “con olor a oveja”. El reto: que los aromas propios del cargo no los alejen de su cercanía con los marginados.



http://catholic-hierarchy.org/bishop/bmuncur.html 


jueves, 7 de diciembre de 2017

El elegido de Francisco

Los vientos de la sucesión en la Arquidiócesis Primada de México han llegado a su fin. Hasta hace unos días los rumores señalaban que Aguiar Retes sería el sucesor de Norberto Rivera. Hoy se ha hecho realidad. Cuando escribí sobre los candidatos a arzobispo primado de México llegaron a mi cuenta varios comentarios. En un extremo: la idea de que no llegue el priísta. En el otro, que llegue el que Dios quiera, él sabrá, y recuperando la Escritura, uno de mis antiguos profesores me dejó para reflexionar la frase evangélica "si yo quiero que se quede hasta que yo venga, a ti qué".

El análisis de los asuntos religiosos suele despertar emociones encontradas porque se enlaza con la fe. Por eso, para muchos, no es agradable reconocer que en la sucesión del Cardenal Rivera se ha desarrollado un juego de pesos y contrapesos. Como toda institución humana, la Iglesia tiene sus luces y sombras, que salen de vez en cuando. Ahora el asunto más notable es la sucesión de Norberto Rivera. 


Un arzobispo vinculado al poder político
El Papa se ha decantado por  Carlos Aguiar Retes, un obispo identificado con el PRI y con vínculos con políticos del grupo Atlacomulco. Sin duda era el candidato ideal para los políticos gobernantes actuales. Un arzobispo de aeropuerto que en los últimos dos años ha tratado de crear una imagen de cercanía al Papa Francisco y al trabajo popular saliendo a pasear en algunas zonas pobres de su arquidiócesis. Fue el candidato más fuerte para suceder a Sandoval en Guadalajara pero había dejado muchas cuestiones abiertas al dirigir la Conferencia del Episcopado Mexicano. 

En el camino se han quedado Rogelio Cabrera López y Francisco Robles. El primero, arzobispo de Monterrey, a quien se identifica en el grupo de Norberto pero hoy distanciado de él, aunque con fuerza por su compromiso con la pastoral de la Arquidiócesis de Monterrey. Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara. que se ha caracterizado por una presencia poco visible en los lugares en que ha estado. 

El elegido ha sido Carlos Aguiar Retes, que guardadas las distancias, tiene rasgos similares en su perfil a los de Norberto Rivera, particularmente su cercanía al PRI y  a los grupos políticos que han deteriorado el país. La filtración de la noticia ha dejado a la Conferencia del Episcopado Mexicano en silencio. A alguien no le gustó el nombramiento y lo filtró para desdibujar el anuncio. De cualquier modo, Aguiar asumirá el cargo sin grandes expectativas.

No parece creíble que Aguiar pueda realizar un cambio en la arquidiócesis dado su escaso trabajo pastoral, de menos de un año en la pastoral de a pie y muchos de escritorio. Una revisión rápida de su curriculum muestra que es un obispo de escritorio, de reuniones con políticos acostumbrado a escalar puestos. Dicen que el Espíritu Santo no se equivoca y que además asiste al Papa en este tipo de decisiones. Pues es lamentable constatar que al parecer -al menos en esta ocasión- las equivocaciones existen en ambos... la muestra: Carlos Aguiar Retes, será arzobispo primado de México. Al tiempo...

lunes, 4 de diciembre de 2017

Dos cardenales y dos propuestas

Juan Sandoval y José Francisco Robles, cardenales tapatíos. Imagen de Voanoticias.
La iglesia tapatía vive en una situación de tensión que se busca mantener en silencio, pero cada cierto tiempo aparecen señales que muestran el conflicto. Desde el 21 de abril de 1994 hasta el 7 de diciembre de 2011, Juan Sandoval gobernó la iglesia tapatía con una mano firme, que hizo del aspaviento y la corrección en público su mejor arma. Los medios de comunicación esperaban sus declaraciones. El tema era lo menos importante, sin embargo, un análisis detenido de los temas públicos que abordó en su episcopado, muestran un Sandoval queriendo hablar de política e influir en ella. Temas como la homosexualidad, los derechos humanos, los delincuentes, la muerte del cardenal Posadas, el adjetivo a los ministros de la Corte a quienes acusó de ser "maiceados", los conflictos con Marcelo Ebrad, el aborto, los feminicidios, el papel de las mujeres, la antipatía por la educación sexual, las declaraciones sobre las relaciones entre gobierno y narco, entre otros han sido punto de debate en distintos lugares. Sandoval pertenece a la vieja escuela que considera que ser conservador es estar en el lugar seguro y en posesión de la verdad. Sandoval no escucha, grita. Su modelo de iglesia es el del autoritarismo que quiere tener la última palabra en todo. 

Frente a él, se encuentra José Robles Ortega, un hombre más preocupado por ser titular de otra arquidiócesis que por dirigir la que se le ha encomendado. Fue nombrado arzobispo de Guadalajara el 7 de diciembre de 2011. Robles Ortega se ha caracterizado por trabajar sin obispos auxiliares promoviéndolos a otras diócesis, ha dejado el gobierno en manos de sus vicarios. Sus preocupaciones están centradas en la Conferencia del Episcopado Mexicano de la que es presidente desde 2012 y hasta finales de 2018, y en las comisiones a las que pertenece en Roma: Congregación de los Obispos, Comisión Pontificia para América Latina, y Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización.  Estas cuatro responsabilidades lo mantienen centrado en otros asuntos, por lo que su presencia pastoral es gris frente a la fuerza que a sus ochenta y cuatro años tiene Sandoval, quien después de seis años de haber dejado el gobierno de la Arquidiócesis tiene más presencia que el titular. 

Un ejemplo de la ausencia del cardenal Robles se encuentra en la Romería de la Virgen de Zapopan, el mayor evento religioso de la región centro-occidente del país, a la que sólo ha presidido en 2013 y 2016; mientras que el cardenal Juan Sandoval la presidió en 2012 y 2014. En 2015 correspondió al obispo auxiliar Juan Humberto Gutiérrez, en 2017 por José Guadalupe Martín Rábago, arzobispo emérito de León. Este comportamiento de Robles Ortega va más allá de los rasgos de discreción con los que se desempeña, y muestra un desplazamiento de la responsabilidad, para centrase en otros asuntos. Así, no es de extrañar que el Cardenal Sandoval -que nunca se fue del todo- adquiera notoriedad frente a una autoridad ausente. 

Ante la ausencia de Robles reaparecen las declaraciones de Sandoval, las cuales tienen un auditorio -del que no se sabe el alcance- que se expresa en movimientos como el de algunos católicos contra la escultura Sincretismo. La reacción de estos grupos muestra que le encuentran mayor sentido a las declaraciones de Sandoval que a las de Robles Ortega. Al mismo tiempo, grupos como México Guadalupano, Pueblo Guadalupano o medios como A nuestro valle de Jalisco, muestran su inconformidad por la escultura, y solicitan al margen de las autoridades religiosas oficiales, el retiro y destrucción de la imagen. Esto muestra que reconocen mayor fuerza a las frases de Sandoval que ha señalado que  la escultura, "es blasfemia de los que la pagaron, y es blasfemia de los que la defienden porque tenemos una ofensa permanente en esta ciudad católica que ama tanto y de corazón a la santísima Virgen María". 

jueves, 23 de noviembre de 2017

Del creer al desear. El intento de fundamentación de la ética de Ernst Tugendhat

La finalización de la lectura de algunos ensayos de Tugendhat tomados de sus libros Lecciones de ética y Problemas, ofrece la posibilidad de repensar el asunto de la fundamentación de la moral. ¿Por qué la moral requiere de fundamentación? La pregunta y la diversidad de respuestas nos colocan frente a un problema: de ninguna manera resulta evidente que la moral sea una cuestión anclada en la existencia de una naturaleza humana. Mucho menos, en la existencia de un mundo trascendente que actúe como espejo que permita contrastar lo que somos en potencia, contra lo que somos en acto, y asumir que podemos tender a actualizar el modelo, como lo supusieron Platón y Aristóteles; y en otros términos las grandes religiones. La argumentación de Tugendhat sobre las morales tradicionales muestra el rechazo a los esfuerzos de fundamentación postulados por la razón que se asume con apertura a la trascendencia. Paradójicamente, reflejan al mismo tiempo, el deseo de objetivar una cierta fundamentación para dar salida a un deseo universalista de presentar la moral como una propuesta para todos.
            El problema de la fundamentación de la moral ha pasado por diversos abordajes, que cubren una gama de respuestas, desde las respuestas universalistas tradicionales que sostienen el valor de las normas morales en un horizonte trascendente –algunas veces con Dios a la cabeza como dador de sentido de la existencia- (Tugendhat, 2010, pág. 65), hasta la postura de la filosofía analítica con Wittgenstein que señala la inconsistencia e imposibilidad de la fundamentación, aludiendo a que la moral es simplemente estructura del lenguaje que describe apenas proposicionalmente la reflexión sobre lo bueno, pues “nada de lo que somos capaces de pensar o de decir puede constituir el objeto (la ética)” (Wittgenstein, 1965, pág. 5). Enmedio se encuentran diversos planteamientos, entre los que destacan los esfuerzos de Kant que intenta la construcción válida de un fundamento de la acción humana en sus textos Crítica de la Razón práctica y La fundamentación de la metafísica de las costumbres. La propuesta kantiana se alinea a la búsqueda de una estructura formal que permita “la universalidad de las normas, la consideración del ser racional como fin en sí, y la aspiración al reino de fines, a una comunidad universal de personas” (Tauler A, 1986). A dicha propuesta, Tugendhat le cuestiona la búsqueda de una necesidad práctica absoluta preguntándose “¿Qué sentido podría tener una necesidad práctica absoluta, si efectivamente existiera?” (Lecciones de ética, 2010, pág. 95). Por otra parte, al formular la crítica a las morales tradicionalistas señala “que el potencial justificador de una moral tradicionalista está limitado por la posición de fe o dogmática de una concepción del bien” (Tugendhat, 2010, pág. 65). Esto le hace suponer que las morales tradicionales son incapaces de discutir con otras concepciones morales porque se sostienen como superiores (Tugendhat, 2010, pág. 64). Lo anterior, expresa una comprensión parcial e insuficiente del modo como históricamente se han configurado las morales tradicionales, y el carácter dialógico que subyace en ellas, al considerarlas como propuestas morales surgidas en un contexto determinado. Tugendhat parece confundir el contenido de las morales tradicionales con algunos de los sujetos que suscriben estos planteamientos, al identificar dichas morales como planteamientos cerrados en sí mismos. Esto supone la intención de deshistorizar las morales tradicionales para dar lugar a un esfuerzo de fundamentación que coloca en el sujeto particular, al señalar al deseo como elemento central de la moral, aunque sin dejar de lado sus pretensiones de universalidad. La crítica de Tugendhat a las morales tradicionales y su propuesta, exponen un esfuerzo por pensar la moral en lo que considera tiempos de desorientación, pues supone que las morales tradicionales son una especie de arquetipo del sometimiento a la autoridad. Al mismo tiempo señala que existen otros esfuerzos por dar solidez a la moral entre los que destacan el planteo de Hume que renuncia a la intención justificación; así como el del utilitarismo y el contractualismo.
En su esfuerzo de fundamentar la moral, señala al deseo como origen y sentido de la moral, al mismo tiempo que reconoce que es en la intersubjetivación de las actitudes morales donde puede encontrarse cierta cercanía con los demás, pero señala que el riesgo es la perspectiva de simpatía que puede desvirtuar el juicio por lo que es necesario una especie de objetivación del deseo para que subsista como eje del fundamento, lo que lo acerca al contractualismo. Sin embargo, nuevamente señala la insuficiencia del contractualismo buscando una especie de equilibrio que lo lleve al establecimiento de un contractualismo igualitario, lo que supone ausencia de un fundamento de raíces religiosas, apriorísticas, sentimentales, utilitaristas; pero cuidando de no caer en la renuncia a la fundamentación o en su negación como lo hace Wittgenstein. La suya, es un esfuerzo de fundamentación en la inmanencia.
El riesgo es que al fundarse en una inmanencia que no parte de la antropología, sino de la cultura y de la historia, su propuesta no pude universalizarse. El drama de Tugendhat es que en su intento de fundamentación se aleja del creer para pasar al desear, lo que se convierte en una nueva forma de creer bajo una perspectiva laica.

Referencias

Tauler A, E. (1986). Los fundamentos de la ética kantiana. Universum Revista de Humanidades y Ciencias , Año 1. Obtenido de http://universum.utalca.cl/contenido/index-86/tauler.html
Tugendhat, E. (2010). Lecciones de ética. Barcelona: Gedisa.
Wittgenstein, L. (1965). Conferencia de ética. Obtenido de https://www.cbachilleres.edu.mx/Bibliowiki/libros/W/Wittgenstein%20Ludwig%20%20Conferencia%20sobre%20etica.pdf


lunes, 16 de octubre de 2017

¿Misa y debate por Coldplay?

Las caras de los asistentes a la llamada Misa Coldplay en Puebla muestran ambigüedad, como suele suceder en todos los asuntos religiosos. Por un lado, el seguimiento del rígido ritual del misal romano vigente, y al mismo tiempo las melodías del grupo Coldplay transmitidas con su letra en una pantalla gigante por encima del altar. Mezclas duras y caras rígidas de los asistentes. Las reacciones no se hacen esperar por parte de las autoridades eclesiásticas de Puebla, pero sobre todo por parte de los feligreses que suben videos a las redes sociales. Las razones que se dan,  aluden a la necesidad de cercanía con la comunidad joven. 

La distinción entre medios y fines no puede ser más oportuna, al mismo tiempo que la clarificación del sentido de la liturgia. Como todo asunto religioso, la liturgia surge en un momento histórico determinado a la que se le ha añadido una carga de significado simbólico que no puede ignorarse por quienes manejan los asuntos religiosos en su calidad de expertos. Al mismo tiempo, se vive en contextos socioculturales diversos. Puebla -en su mayoría- pertenece al catolicismo conservador heredado de la Colonia. Y aunque muy cercano a la capital de la república mexicana, no se caracteriza por haber asumido una moral abierta y una búsqueda de modificaciones en la vivencia de la fe católica. Al contrario, los poblanos parecen sentirse contentos con su modo de ver la vida y desarrollarse. 

La llamada misa coldplay ha puesto sobre la mesa un asunto delicado: el alejamiento de un sector juvenil de la iglesia, particularmente de la misa, y celebra una acción litúrgica usando canciones que tienen una finalidad distinta a la de contribuir al culto, independientemente de la belleza de la música o del valor meditativo de las letras.

Aquí parece residir el problema; por un lado, en el escaso reconocimiento del valor de los símbolos religiosos, lo que genera un trato superficial de la celebración, para alcanzar un fin -al parecer- loable. Habrá qué preguntar a los jóvenes si esa música les fue útil para los fines que se señalaron. La otra cara del problema es más complejo: el actuar -aún sabiéndolo- sin reconocer la dinámica social conservadora de la sociedad poblana.  Al mismo tiempo se percibe un escaso análisis de la problemática de la religiosidad al suponer que con música que escuchan algunos, se logrará atender el problema. 

Simplificación, superficialidad y buenas intenciones es lo que parece haber detrás de lo que algunos han considerado error litúrgico y hasta sacrilegio; y otros lo miran como innovación y acción de frontera. Ni lo uno ni lo otro: ni sacrilegio ni innovación, simplemente una acción a la buena que desconoce el contexto. Ante ello, los asistentes no supieron cómo actuar... para muestra, los videos que circulan en las redes que permiten observar el desfase entre el comportamiento ritual de los asistentes y unas melodías que rompen la continuidad de la que Rudolf Otto hablaba al definir lo religioso "misterium tremens et fascinans". Los asistentes no parecen fascinados... 

Esta conferencia se presentó en Iteso en 2024 para ofrecer una reflexión sobre el legado y el impacto de Jorge Manzano SJ en el fomento del ...