viernes, 18 de abril de 2014

Los días santos. Significado.



Los días de la Semana Santa sin particularmente significativos para los cristianos. Del jueves al domingo se conmemora el acontecimiento central de la fe cristiana: el testimonio de Jesús que es crucificado por su predicación, y la resurrección.

El video anterior -todavía con palabras de Benedicto XVI- muestra el sentido de cada uno de estos días. Se trata de rescatar a través de un breve comentario, el elemento central de cada día, que se han de vivir como un proceso y no como un punto de llegada que tuviera término antes del domingo.

El jueves hay tres elementos centrales: la institución de la eucaristía, el mandamiento del amor y la institución del sacerdocio. El viernes, es la entrega de Jesús que termina con su muerte en manos de los creyentes de su época y sociedad, que no acaban de entender su mensaje y si lo hicieron, les parece peligroso por eso deciden matar a uno en lugar de que todo el pueblo sea acabado por los romanos. El sábado es el día del silencio. La iglesia reposa junto al sepulcro la muerte de su Señor. Por la noche, la celebración de la Vigilia Pascual es el anuncio de la Resurrección. 

Una vivencia procesual de estos días permite terminar en la resurrección, y no quedarse en la muerte del Viernes Santo. 

martes, 15 de abril de 2014

Vuelve la Semana Santa

Como cada año, en el calendario circular que vivimos, regresa la semana santa. Para muchos se trata de días de descanso, para otros pocos son “días de guardar”.

Tomada de adligmary
En la tradición mexicana, la semana santa se ha convertido en el eje de muchas tradiciones, independientemente de la connotación laica de la república. Si bien el número de católicos según el censo de 2010 va disminuyendo lentamente, quedan en la memoria y en la tradición familiar costumbres que marcan estos días.Entre ellas, se encuentra la comida de cuaresma, que recurre a los mariscos, nopales, pescados, caldos de habas y lentejas, chiles rellenos, capirotada, torrejas y muchas más cosas. Se trata de comidas ricas en proteínas o calorías que vienen a dar al creyente la sensación de plenitud después de haber ayunado –siempre de acuerdo a la tradición católica, aunque no sea una práctica generalizada-, para recuperar las fuerzas y la energía. Esta comida tiene un tono sagrado, cuando el que la consume ha realizado alguna práctica penitencial, y como consecuencia viene una especie de satisfacción por lo realizado, que se expresa en una comida festiva.

Para el profano, se trata de una tradición que hay que conservar y probar de todo, porque en estos platillos no se preparan en otra época del año.


Junto con estas costumbres alimenticias, las calles de los barrios alrededor de los templos ofrecerán las empanadas, que recuerdan para muchos la bendición que Jesús hace del pan en la última cena.


Como puede verse, alrededor de los alimentos, hay siempre una cierta referencia religiosa. Lo mismo pasa con el tiempo, cuando en el país definido como laico, los llamados “días santos” son momentos de descanso. ¿Qué se sacraliza? Por parte de las autoridades civiles, de manera formal, nada. Sin embargo, como ante todo hecho hay interpretación se puede señalar que al menos aparece una ruptura en el tiempo lineal que nos lleva al descanso, pero que igualmente tiene una referencia religiosa al reconocerse que el tiempo santo y la pascua son para descansar, para realizar actividades distintas y romper la continuidad.


Nos encontramos ante una paradoja: un país laico, con cada vez menos practicantes religiosos, respeta religiosamente tradiciones religiosas como la comida, el descanso, algunas celebraciones como el miércoles de ceniza, la visita a los siete templos, y por supuesto conservar una vela, el agua y alguna palma benditas.


Vivir las tradiciones sin historia, vacía de sentido la costumbre. Por eso, aunque no se practique religión alguna, conviene preguntarse ¿por qué comemos o hacemos tal o cual cosa? ¿qué sentido tenía para nuestros mayores, tal o cual práctica? Esto definitivamente nos remite a la historia, y nos permite descubrir nuestras raíces.

viernes, 4 de abril de 2014

Semana Santa: dos actitudes

SEMANA SANTA – DOS ACTITUDES
Por el P. Manuel Sonora, sacerdote anglicano

Ya viene la Semana Santa con todo el bagaje de experiencias acumuladas en nuestra cultura. Desde la observancia de la Cuaresma con sus ricos manjares que sustituyen a la carne pero que desvirtúan el concepto del ayuno y la penitencia, la romería del viernes de Dolores que todavía se observa en algunos lugares y demás ingredientes que cada región va integrando a esta celebración. Y aunque es período vacacional y mucha gente aprovecha para ir a divertirse a las playas no se olvidan las tradiciones y por las tardes los turistas se acercan a los templos para echarse aunque sea una persignada.

Para los países de mayoría católica romana todavía la Semana Santa está centrada en la Pasión. Alguien que no conozca nuestras costumbres pensaría que nos estamos preparando para un gran funeral. Y es que todo gira alrededor del Viernes Santo con su profundo y marcado tinte de dolor y sufrimiento. Por supuesto los católicos no solo recuerdan en sus ceremonias la pasión y muerte de Cristo, sino que subjetivamente la devoción se mueve hacia los sufrimientos y el dolor maternal de María. Nuevamente, aunque la celebración esté conmemorando a Cristo María tiene un lugar protagónico en estas celebraciones.

Desgraciadamente mucha gente tiene la idea de que todo termina con la ceremonia del Pésame a la Virgen la noche del Viernes Santo y…ya, se acabó la Semana Santa. La Gran vigilia Pascual y la Misa del Domingo de Pascua como que tratan de abrirse paso con muchos trabajos en nuestra cultura que por 500 años se ha centrado solo en la Pasión. La celebración Pascual no le llega ni a los talones a la celebración navideña, aunque ésta última haya sido establecida mucho después que la Pascua que para los primeros cristianos era la celebración más importante de la Iglesia.

Aún los evangélicos tradicionales, es decir, las iglesias históricas no escapan a la influencia cultural y la asistencia a los cultos del Jueves y Viernes Santos son bastante concurridos. Claro que para ellos la celebración culminante no es el Viernes Santo sino el Domingo de Pascua por su trasfondo anglosajón.

Y aquí vemos la otra cara de la moneda. En los países en donde la Reforma plantó sus reales el concepto de la Semana Santa es completamente opuesto. Comenzando con el nombre. Ahí se refieren a ella como la celebración de “Easter” es decir, la Pascua, y los fieles se preparan no para un gran funeral sino para una gran fiesta Pascual en la cual la resurrección de Cristo es el punto focal. En Estados Unidos como ejemplo se organizan conciertos y cultos unidos en auditorios y estadios al amanecer del Domingo de Resurrección. La tradición indica que ese día las damas estrenan ropa nueva y todo es alegría. Y por supuesto no se podía evitar la influencia de tradiciones de origen “pagano” como dirían muchos y los niños disfrutan mucho con la búsqueda de huevos decorados que han sido escondidos en los jardines por el personaje festivo llamado Conejo de Pascua.

Se de buena fuente que en una ciudad fronteriza de México le llaman a este domingo el “Día de la Coneja” por la influencia de esta costumbre del otro lado de la frontera. Por supuesto que en las iglesias hay servicios religiosos el Jueves y el Viernes Santos pero ni por asomo tienen la importancia que se les dan en los países latinos. Todo se centra en el anuncio de la resurrección y los 50 días siguientes. Como no es período vacacional –si acaso se suspenden labores el Viernes Santo- la gente celebra la Pascua en sus hogares.

¿Por qué menciono esto? Pues la razón es que el énfasis que se le dé a la Semana Santa definitivamente tiene que influir en la formación de la idiosincrasia de los pueblos. Y lo podemos ver en nuestras propias culturas. Si enfatizamos el sufrimiento y la muerte, pues eso es lo que va a marcar nuestra forma de ver la vida. No en vano hay una oración muy repetida en nuestro medio que hace referencia a este mundo como un “valle de lágrimas.” Y es verdad, como que los latinos, sobre todo los mexicanos nos hemos acostumbrado a ver la vida como eso, un lugar de sufrimiento y como que se nos hace ya normal que eso es parte de nuestra vida. Como que ya nacimos derrotados por el sufrimiento a la muerte y por eso la exaltamos en Semana Santa y Día de Muertos.
El mensaje que les dejaron a nuestra raza los conquistadores fue de que a través del sufrimiento lograríamos la redención y la felicidad, pero no aquí, sino en el más allá. Esos cristos sangrantes cubiertos de llagas de las iglesias coloniales tenían un mensaje para nuestro pueblo: el identificarnos con el Cristo sufriente y condenado a muerte. Curiosamente existen muy pocas imágenes en las iglesias coloniales que representen a un Cristo resucitado y triunfante. No, se prefieren imágenes como el Señor de la Columna, El Rey de Mofas, y demás representaciones de un Cristo derrotado. Porque ese es el mensaje que los conquistadores querían sembrar en la mente y corazón de los conquistados: “Eres un perdedor” y ¡Vaya que lo lograron!

Pero los países nórdicos se desarrollaron con otro concepto que, por supuesto con el tiempo ha sido deformado y usado para el colonialismo. El Cristo de la Reforma no es un Cristo derrotado. La Pasión fue necesaria, por supuesto, pero pasajera. Jesús no se queda en su tumba del “Santo Entierro” sino que resucita triunfante y los que creen en él van a triunfar también. El mensaje de ese Cristo es muy diferente del nuestro. “Tú eres un vencedor”, es la idea que quedó grabada en la mente de estos pueblos. Y esto dio por resultado pueblos con un desarrollo y nivel de vida que nosotros ni soñamos.

Claro, sé que muchos dirán: pero mira cómo andan de descarriados. Cuántas cosas suceden en esos países: la desunión de las familias, la violencia en las ciudades, etc.  Pues claro que todo conlleva partes negativas pero nosotros estamos padeciendo lo mismo solo que sin prosperidad. Aquellos ejercen la violencia por sobre de tiempo de ocio y de dinero y nosotros por la necesidad que a veces nos lleva a la delincuencia.


En fin, creo que hay ventajas y desventajas en ambas culturas pero creo que si cambiamos nuestra actitud y volvemos los ojos no al Cristo sangrante o muerto en un ataúd de cristal sino al Cristo triunfante y resucitado nuestra actitud como seres humanos va a cambiar y con ello nuestra sociedad. La iglesia mayoritaria está tratando de volver al origen de estas celebraciones enfatizando las celebraciones Pascuales, pero van a pasar muchas décadas para que dejemos de ver a la Semana Santa como un mensaje de dolor y muerte y la veamos como un anuncio de vida y de victoria y hagamos conciencia de que si este mundo quiere ser una valle de lágrimas, tenemos que convertirlo en un valle de fe y confianza en un Cristo vivo que nos dice. “Por cuanto yo vivo, ustedes también vivirán.” Y “Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.” Si, nuestra fe en un Cristo victorioso no derrotado.

lunes, 10 de marzo de 2014

Dos conservadores al equipo de Francisco

Norberto Rivera y Juan Luis Cipriani, de México y Perú, forman junto con el cardenal de República Dominicana, un monumento a las formas más negativas de construir iglesia. Cada uno en su país ha buscado ser referente de moralidad, prudencia y buen juicio. En ningún caso lo ha

miércoles, 5 de marzo de 2014

El papado de Francisco desde la esperanza discreta

El papado de Francisco desde la esperanza discreta

El contraste de los símbolos
En el contexto de una iglesia católica en crisis, la elección del cardenal Jorge Bergoglio y su actuación como el papa Francisco puede interpretarse como la cura mágica para todos los problemas que enfrenta la institución. Una mirada desde la esperanza discreta permite la comprensión de este pontificado, las tensiones que provoca y sus posibilidades reales de trasformar la iglesia.

Ese es el objetivo de este texto, en el que se analiza el desarrollo del papado bajo el signo de Francisco, el jesuita que llegó de una esquina del mundo a la sede del poder religioso más importante en Occidente. Este movimiento ha despertado innumerables opiniones, entre las que destacan las emitidas por teólogos progresistas como Hans Küng, Leonardo Boff, José Ignacio González Faus y Andrés Torres Queiruga, mientras que las voces conservadoras dentro de la iglesia han permanecido casi en silencio, aunque moviéndose, y algunas opiniones han sido fuertes, como la del cardenal Juan Luis Cipriani, al referirse al diálogo de Gerhard Ludwig Müller, nuevo responsable de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, con Gustavo Gutiérrez, a quien se ha llamado padre de la teología de la liberación.
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Para continuar leyendo este texto, abrir el enlace Análisis Plural e ir a la página 243. Se trata de un artículo que analiza el desarrollo del pontificado a partir de las cuatro estrategias que el Papa Francisco ha implementado en la iglesia.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Cuaresma, tiempo de conversión


Navegando en la red se pueden encontrar distintos materiales para pensar en la próxima cuaresma. En este caso, el video recupera lo esencial del periodo cuaresmal de Jesús: el enfrentamiento a tres tentaciones.

Se trata de tres proyectos de vida que se le presentan a Jesús como opción para buscar su realización. Estos proyectos están definidos por el placer, el poder, el y el tener. En el lenguaje bíblico de la época se les llamó tentaciones y se decía que había que alejarse de ellas. Sin embargo, Jesús no huye de la tentación sino que la analiza, la confronta y opta por un camino distinto.

La práctica de Jesús remite a un proceso de discernimiento sobre las distintas posibilidades de hacer la vida. En este caso, se trata de no perder de vista que desde la libertad -aunque sea limitada-, se puede decidir al menos como posicionarse ante lo que nos ocurre.

Jesús decide ir más allá del poder, el tener y el placer. Su cuaresma fue para pensar, analizar, optar y decidir. 

viernes, 7 de febrero de 2014

La Legión ¿modificada?

Todo parece indicar que el Papa Francisco ha logrado una transformación en la Legión. Al menos esto es lo que se ha interpretado por quienes consideran que los cambios son positivos. Ciertamente los elegidos para el ejercicio del gobierno general de la congregación, pertenecen al grupo de los que deseaban la refundación. Vistas así las cosas, y sabiendo que el Papa se reservó el nombramiento de dos miembros: un Consejero y el Vicario, las cosas parecen esperanzadoras. Lo mismo ocurre si el análisis se centra en la petición de perdón emitida durante el Capítulo.
Ciertamente nada curará el dolor de las víctimas de Maciel, ni la ignorancia de los mismos legionarios a sus denuncias. Ninguna petición de perdón sirve para quienes por lo vivido consideran que la sanción máxima es la desaparición de la Legión. Están en su derecho. Lo mismo, quienes por otra parte consideran que los frutos del Espíritu trascienden la obra negativa de Maciel y creen que la refundación será garantía de cosas nuevas.
Por esta dirección el debate no llevará a ningún lado. Sin embargo tampoco hay que echar las campanas al vuelo pensando que con los hechos anteriores, se ha rechazado el espíritu macielista en el que fueron formados los legionarios.
El talante conservador, apegado a la imagen, al dinero y a los poderosos, permitió formar a sacerdotes y religiosos con una amplia influencia en los círculos de poder, que se caracterizan por ser conservadores en lo moral y liberales en lo económico. Con ello han contribuido a incrementar las desigualdades, al usar la religión como un recurso simplificador de las causas de los problemas, alejado de las soluciones radicales.
La verdadera renovación no está solo en el cambio de estafeta a superiores que desean la refundación, sino en el cambio de estructuras, en las modificaciones a los procesos de formación de sus religiosos y laicos en el Regnum Christi. Esto incluso es apenas una parte.
Para considerar que la Legión se ha renovado debería caminar en la lógica de una transformación de la perspectiva teológica, en una comprensión de la religión como elemento que potencia la liberación. Para hablar de una refundación se requiere no solo de unas nuevas Constituciones, sino de una transformación de la historia a través del seguimiento a Cristo pobre y crucificado, expresado en la verdadera cercanía a los marginados, en el alejamiento de conductas principescas y en el compromiso solidario con los marginados, que les lleve a cuestionar los procesos de empobrecimiento y marginación que contribuyen a generalizar los grupos de poder con los que se relacionan. Si esto no ocurre, no habrá refundación, por más declaraciones y cambios que se realicen; pues de continuar las mismas prácticas, discursos y opciones, será signo de que el espíritu macielista continua. La Legión tiene la palabra.

Esta conferencia se presentó en Iteso en 2024 para ofrecer una reflexión sobre el legado y el impacto de Jorge Manzano SJ en el fomento del ...