Este blog tiene la intención de ser un espacio para pensar las creencias religiosas presentes en la vida cotidiana a través de distintas manifestaciones: culto, prescripciones morales, planteamientos teóricos, críticas y lo que se teje alrededor de ella.
viernes, 4 de enero de 2013
miércoles, 2 de enero de 2013
La múltiples formas de festejar año nuevo en el mundo religioso
| Iniciar la tarea diaria con expectativas |
El inicio del año en las distintas tradiciones religiosas siempre viene alineado a la expectativa de cosas buenas, o de un cambio en las condiciones de vida, cuando estas no son lo que se desea. En México conviven muchas tradiciones religiosas, y cada una celebra en fechas diversas y de manera distinta el año nuevo.
En el judaísmo es útil el concepto “tiempo mesiánico” para dar cuenta de la utopía de un mundo de justicia, paz y felicidad de acuerdo al plan de Dios. Se trata de la objetivación en la vida cotidiana del establecimiento de nuevas formas de vivir las relaciones humanas, siempre complejas.
Las fiestas de año nuevo de acuerdo al calendario judío comienzan con la celebración de Rosh Hashanah, donde se vive la invitación a mirar la propia vida para retomar los ideales de justicia. La fecha es variable pues se trata de un calendario lunar, aunque se sitúa en septiembre-octubre.
En el cristianismo de los primeros tiempos, no se celebraba el año nuevo. Al principio se vivía con dos calendarios; el romano que iniciaba en marzo, y el judío que se inicia en la creación del mundo y se fija 3761 años antes de Cristo, con lo que en 2012, estamos en el año 5773. Cuando el cristianismo se adhirió al imperio romano, organizó su vida de acuerdo a los usos del tiempo con el calendario Juliano, establecido en el año 46 aC, según la cronología romana que parte de la fundación de Roma en el 752 o 753 aC, según las leyendas más aceptadas.
El calendario juliano iniciaba en marzo, y hasta el año 153 aC se definió el 1 de enero como fecha inicial del año. Finalmente, es en 1582 cuando el Papa Gregorio XIII define el nuevo calendario, y deja el 1 de enero como inicio. Una vez fijado el calendario litúrgico, el 1 de enero coincide con la presentación de Jesús al Templo. Hoy esta fiesta se conoce como de la Sagrada Familia.
La celebración del año nuevo en el cristianismo, tiene fuerza en las tradiciones populares, que han sido encaminadas a dar gracias por el año vivido y a solicitar el apoyo divino para iniciar el nuevo año. Esta idea es compartida tanto por el catolicismo romano, como por los cristianos evangélicos, aunque algunas iglesias protestantes no celebran el año nuevo.
En el contexto musulmán, el calendario comienza con la Hégira, la salida de Mahoma de la Meca a Medina, que en el calendario gregoriano es el 6 de julio de 622, pero por la variabilidad del calendario lunar que siguen y sus ajustes, la fecha no se precisa de manera fija en su correlación con el calendario gregoriano. Sin embargo, los musulmanes en esta fecha recuerdan la vida del Profeta, en el primer día del mes de Muharram.
En la diversidad de tradiciones, se encuentra el calendario chino de tipo lunisolar que coloca su inicio entre enero y febrero. El criterio para fijarlo es el primer día de luna nueva más próximo a la primavera. Se trata de un calendario que celebra la vida expresada en el resurgir de la vegetación.
Por su parte el calendario budista comienza con el nacimiento de Buda, fijado en 543 aC. Habitualmente se celebra el 3 de febrero, aunque en el mundo tibetano se ha fijado esta fecha el 18 de febrero.
En la tradición bahaí, el año nuevo se celebra con la llegada de la primavera el 20 de marzo, donde se celebra el esplendor de la gloria de Dios, palabra con la que se denomina el primer mes del año bahaí: Bahá.
| "Feliz año" es la posibilidad de retomar la vida |
Si bien, la tradición de decir “Feliz Año Nuevo” y abrazarnos, es algo que caracteriza al occidente de tradición cristiana, en todas las espiritualidades se encuentra que el año nuevo, es la posibilidad de retomar la vida, y de plantearse cosas distintas, de acuerdo a la fe de cada persona.
Así pues, vaya un abrazo de año nuevo para quienes celebran en tiempos y modos distintos esta fecha.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Razones para vivir: algo para pensar en fin de año.
Decía una canción que escuchaba de niño: Sufrir me tocó a mí en esta vida, llorar es mi destino hasta el morir. Eso me parecía muy triste, pero más aun la siguiente parte que importa que la gente me critique, si así lo quiere Dios, hoy tengo que cumplir.
A muchos años de distancia, puedo decir que la melodía se engarza en una teología del castigo, que exalta el sufrimiento como querido por Dios. Esta teología del "sufrir me tocó a mí" refleja la tristeza y el sometimiento como modo habitual de estar en el mundo.
La cuestión se opone a la idea del Dios de Jesús que ayuda a las personas a recuperar el sentido de la vida. El Dios cristiano, oscurecido en múltiples ocasiones por una teología eclesial neoconservadora o del progreso, es muy diferente. Incluso se ha de reconocer que muchas veces las iglesias, preocupadas por mantener la disciplina, el dogma y la asistencia al culto, no presentan el verdadero rostro de Dios al caricaturizarlo y crear pequeños dioses, que adquieren su fuerza al pregonar una teología del sufrimiento.
El Dios cristiano es el Dios Abbá, el Dios papito, así como expresión de cariño que refleja la voz de un niño que mira a su padre y siente la certeza de que todo estará bien y de que hay futuro. El Dios de Jesús es Abbá. Se trata de una experiencia íntima que solo reconoce el que se siente querido y sabe que aunque en ocasiones el dolor y el mal se hagan presentes, éstos no son para siempre. La teología de Jesús, se opone al "si así lo quiere Dios, hoy tengo que cumplir" de la canción que escuchaba en mi infancia.
Jesús es el Dios no sólo de la re-velación sino de la protestación -siguiendo a Boff-, se trata del reconocimiento de que la vida siempre es más, y que prot-estar es una manera de estar en el mundo. Prot-estar es rebelarse ante lo dado, ante las condiciones, es reconocer la insatisfacción que surge cuando se sabe o al menos intuye, que la vida es algo más.
En estos días de fin de año y de inicio del siguiente, aunque se trata fechas arbitrarias -recuérdese que todo calendario refleja cierta arbitrariedad-, es oportuno preguntarse sobre las razones para vivir. Seguramente, aun en medio de las cotidianas dificultades, nos descubriremos como seres insatisfechos, de protestación, que vamos tras otras perspectivas.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Navidad: un mito cristiano verdadero
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| Imagen de Cortés |
Hace pocas semanas, con pompa y circunstancia, el actual papa se mostró nuevamente como teólogo al publicar un libro sobre la Infancia de Jesús. Presenta en él la versión clásica y tradicional que ve en aquellos relatos idílicos una narración histórica. El libro dejó sorprendidos a los teólogos, pues, desde hace por lo menos 50 años, la exégesis bíblica sobre estos textos muestra que no se trata de un relato histórico, sino de alta y refinada teología elaborada por los evangelistas Mateo y Lucas (Marcos y Juan no dicen nada de la infancia de Jesús) para probar que Jesús era realmente el Mesías, el hijo de David y el Hijo de Dios.
Para este fin, recurren a géneros literarios, que parecen historia pero que son en realidad recursos literarios, como, por ejemplo, los Magos de Oriente (que representan a los paganos), los pastores (los más pobres y considerados pecadores por tratar con animales), la Estrella y los ángeles (para mostrar el carácter divino de Jesús), Belén, que no sería una referencia geográfica sino un significado teológico, el lugar de donde vendría el Mesías, diferente de Nazaret, totalmente desconocida, donde probablemente habría nacido Jesús. Y así otros tópicos como analizo detalladamente en mi libro Jesucristo el Liberador (capítulo VIII).
Frente a los relatos tan conmovedores del Nacimiento podemos decir que estamos ante un grandioso mito, entendido positivamente como lo hacen los antropólogos: el mito como la trasmisión de una verdad tan profunda que solamente el lenguaje mítico, figurado y simbólico es adecuado para expresarla. Es lo que el mito hace. Un mito es verdadero cuando el sentido que quiere transmitir es verdadero e ilumina a toda la comunidad. Así el Nacimiento de Jesús es un mito cristiano lleno de verdad.
Nosotros usamos hoy otros mitos para mostrar la relevancia de Jesús. Para mí es de gran significado un mito antiguo que la Iglesia aprovechó en la liturgia de Navidad para revelar la conmoción cósmica ante el nacimiento de Cristo.
En él se dice: «Cuando la noche iba por la mitad de su curso se hizo un profundo silencio. Entonces, las hojas parlanchinas callaron como muertas. Entonces, el viento que susurraba quedó quieto en el aire. Entonces, el gallo que cantaba se detuvo en medio de su canto. Entonces, las aguas del riachuelo que corrían, se paralizaron. Entonces las ovejas que pastaban se quedaron inmóviles. Entonces, el pastor que levantaba su cayado quedó petrificado. En ese momento todo paró, todo se suspendió, todo hizo silencio: nacía Jesús, el salvador de la humanidad y del universo».
La Navidad quiere comunicarnos que Dios no es esa figura severa y de ojos penetrantes para escrutar nuestras vidas. Aparece como un niño. No juzga, solo quiere recibir cariño y jugar.
Y he aquí que del Pesebre vino una voz que me susurró: «¿Oh, criatura humana, por qué tienes miedo de Dios? ¿No ves que su madre enfajó su frágil cuerpecito? ¿No te das cuenta de que él no amenaza a nadie? ¿Ni condena a nadie? ¿No escuchas cómo llora suavemente? Más que ayudar, necesita ser ayudado y cubierto de cariño. ¿No sabes que él es Dios-con-nosotros como nosotros?» Y ya no pensamos más, damos paso al corazón que siente, se compadece y ama. ¿Qué otra cosa podríamos hacer delante de un Niño sabiendo que es Dios humanado?
Tal vez nadie haya escrito mejor sobre la Navidad que el escritor portugués Fernando Pessoa, que dice: «Él es el eterno niño, el Dios que faltaba. El es lo divino que ríe y que juega. Es un niño tan humano que es divino».
Más tarde transformaron al Niño Jesús en San Nicolás, en Santa Claus y, finalmente, en Papá Noel. Poco importa, porque en el fondo, el espíritu de bondad, de proximidad y de Regalo divino está ahí. Estuvo acertado el editorialista Francis Church del The New York Sun de 1897 al responder a Virginia, una niña de 8 años que le escribió: «Querido Editor: dime la verdad, ¿Existe Papá Noel?
Y él sabiamente le respondió:
«Sí, Virginia, Papá Noel existe. Es tan cierto como que existe el amor, la generosidad y la devoción. Y tú sabes que todo eso existe de verdad y trae más belleza y alegría a nuestra vida. ¡Qué triste sería el mundo si no existiese Papá Noel! Sería tan triste como si no hubiese niñas como tú. No existiría la fe de los niños, ni la poesía y la fantasía, que hacen nuestra existencia leve y bonita. Pero para eso tenemos que aprender a ver con los ojos del corazón y del amor ¿Que si existe Papá Noel...? Gracias a Dios vive y vivirá siempre que haya niños grandes y pequeños que han aprendido a ver con los ojos del corazón».
En esta fiesta, intentemos ver con los ojos del corazón. Todos hemos sido educados para mirar con los ojos de la razón, por eso somos fríos. Hoy vamos a recuperar los derechos del corazón: vamos a dejarnos conmover con nuestros niños, permitir que sueñen y llenarnos de tierno afecto delante del Divino Niño que sintió placer y alegría al decidir ser uno de nosotros
sábado, 22 de diciembre de 2012
¿El fin del mundo está cerca…?
De muchas partes se
esperaba que el 21 de diciembre ocurriera “algo”. ¿Qué cosa significa ese
“algo”? Nadie parece ponerse de acuerdo. Las tres respuestas más socorridas
fueron: que habría un cambio de era, que ocurrirí un cataclismo como señal del
fin del mundo, o que habría un cambio de conciencia.
Los calendarios suelen llamar más la atención, por lo que no
dicen que por lo que dicen. En la tradición occidental, hemos configurado
nuestros calendarios basados en los hechos que resultan tan importantes que se
convierten en acontecimiento. Así, en una historia construida para dar culto a
los héroes, y silenciar a los perdedores, nos interesa lo que los grandes
genios han realizado. Un calendario de gestas heroicas es lo que mueve nuestra
cotidianidad. De modo, que olvidamos algo que en oriente y en las culturas
indígenas si tenían: la capacidad de observación de la naturaleza.
Los calendarios indígenas y de occidente, se construyen no
sobre las figuras de héroes y triunfos, sino sobre los ciclos de la naturaleza,
que una sociedad agrícola acostumbra tomar en cuenta para organizar su vida:
ciclo de siembra como inicio y esperanza de la vida, momento del crecimiento
como etapa de maduración, espacio de la cosecha como disfrute de los frutos del
trabajo; y momento de recoger, limpiar y dejar descansar en terreno, como
espacio de conclusión, de cierre, de símbolo de la muerte incluso.
Organizar así las cosas, nos permite ver la vida de distinta
manera, incluso con un sentido. Esto es lo que ocurre, hoy ante las señales que
algunos interpretan como de “fin de mundo”.
Por otra parte, cuando surgen los calendarios desde la
observación de la naturaleza, también hay que tomar en cuenta el asunto de la
esperanza de vida. En la sociedad indígena mesoamericana y maya, la esperanza
de vida fluctuaba en promedio en 37 años, pero los más expuestos llegaban
apenas a los 24 años, mientras que los más cuidados lograban tal vez los 40.
Así, pensar en ciclos de 52 años, se trataba de una cuestión muy importante,
llegar a los 52 años, implicaba haber alcanzado la sabiduría y ser anciano,
digno de cuidado y respeto. Era, una especie de posicionamiento en la comunidad
y era considerado el inicio de una nueva etapa superior. Esto ocurría también
con la naturaleza. Cada 52 años, se consideraba el nacimiento de un nuevo sol,
es decir, de una nueva etapa u oportunidad, para buscar de nuevo la armonía y
la reintegración del humano con la naturaleza, y del hombre con el hombre.
Vistas las cosas así, sea lo que sea el 21 de diciembre de
2012, no sucedió nada. La alineación planetaria que se esperaba, siempre ocurre
porque se trata de ciclos, pero no podemos hacer depender de estas entidades
inanimadas, nuestro futuro. Fin del
mundo, cambio de era o cambio de conciencia, no son situaciones que dependan
del todo de nosotros, sino que son cuestiones de interpretación. El fin del
mundo es algo seguro, como todo lo finito, esto debe acabar, pero las cifras
más conservadoras de la NASA indican que esto ocurrirá cuando nuestra galaxia,
la Vía Láctea choque con Andrómeda en cuatro mil millones de años. Así que por
ese lado, los agoreros del fin del mundo pueden dormir tranquilos, cuando
ocurra, no habrá un vestigio de ellos en este planeta.
La idea del cambio de era, es algo más fácil de ver, porque
está asociada a acontecimientos históricos; pero por esas mismas razones tiene
que ver de nuevo con interpretaciones selectivas. Los tiempos cambian porque
hay situaciones que se salen de los esquemas, y que no pueden explicarse con
las ideas anteriores. Cuando esto ocurre y entramos en una lógica nueva,
empezamos a cambiar de época. No se trata sólo de cuestiones astrológicas, que
por otra parte, también son interpretación de una cultura sobre lo que observa
en el cielo.
Y finalmente, la cuestión del cambio de conciencia no es
menos extraña, si se atribuye a los astros. Señalar que cambia la conciencia
porque las condiciones y alineación de planetas se modificó, significa que se
somete la libertad humana a lo inanimado.
Esto va contra la suposición de que somos los dirigentes de nuestra
vida.
¿Qué sucedió el 21 de diciembre? A mi parecer: nada.
Seguiremos viviendo con la inercia de los días, y sólo para aquellos que
decidan tomar una posición distinta ante la vida, cambiará la conciencia, pero
sólo como fruto del ejercicio de la libertad, nunca de las condiciones
ambientales o de alineación planetaria. Lo importante es señalar que ante la excesiva credulidad que busca
respuestas fáciles, no podemos asumir sin crítica estas ideas de fin del mundo.
¿El fin del mundo está cerca? Esta es una posibilidad muy
lejana, la otra es vivir tomando el riesgo de la libertad, más allá de lo que
los agoreros del cambio de era, del fin del mundo y de la renovación de la
conciencia quisieran. Yo opto por vivir en libertad ¿y usted?
jueves, 20 de diciembre de 2012
Feliz Navidad
"Y puso su tienda entre nosotros" es una expresión del desierto. La tienda es una cuestión débil frente a las casas bien construidas. Es reflejo de la precariedad, de la limitación y de la provisionalidad; aunque también del deseo de estar cerca de los otros. Por eso, esta expresión adquiere su fuerza mayor en la Navidad.
"Y puso su tienda entre nosotros" expresa el gusto de Dios por lo humano con todas sus características, y sin falsos triunfalismos o negaciones maniqueas que llevan a rechazar el gozo de vivir. Esta es la mejor forma de celebrar Navidad.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Las posadas... para no olvidar
El texto bíblico narra que José y María a punto de dar a luz, se encaminaron a Belén. Atendían con ello el mandato del César de acudir a censarse en el pueblo de donde procedía la familia. No hay un dato histórico que refiera este censo, y sin embargo, como muchas cosas importantes en la vida, este asunto ha marcado la vida de millones.
Hecho histórico o no, el censo, llevó al evangelista a decir que al encaminarse a Belén, a María le llegó el tiempo de dar a luz, pero no había posada para ellos. Esta situación pronto se transformó en un hecho piadoso que llevó a las personas a establecer una devoción sobre el tema. Si no había posada, José y María tuvieron que andar de puerta en puerta pidiendo posada. Sobre esta idea se configuró en México las posadas. En el resto del mundo se privilegió la tradición litúrgica. Se trata de un novenario de preparación a la natividad de Jesús.
| En Acolman, en este convento agustino surgen las posadas |
Fue en la Colonia, en Acolman Estado de México, cuando los misioneros agustinos crearon en los atrios de los templos estas celebraciones populares: reunían a la comunidad, representaban algunos pasajes del evangelio, repartían fruta y algún dulce. Estos autosacramentales, pronto se vieron estructurados con diversos elementos catequéticos como el rezo del rosario, el canto de las letanías y el rompimiento de la piñata.
La piñata era símbolo de la vida con Dios y sin Dios. Atractiva a la vida, con siete picos, representaba la vida sometida a los siete pecados capitales, cuando el creyente la rompía, ruidosamente obtenía las gracias de Dios representadas en las frutas y dulces que caían. La enseñanza era, dejar el pecado y optar por Dios. Los siete picos de la piñata tradicional, representan los siete pecados capitales, ante los que hay que estar atentos y vigilantes para rechazarlos: ira, gula, envidia, soberbia, avaricia, lujuria y pereza. Se trata de actitudes que siempre están a disposición del creyente, para aceptarlas o rechazarlas, pues ante ellas no cabe la indiferencia. Representan de alguna manera, la satisfacción radical de los sentidos, del inmediatismo, al centrar la atención en el yo. Por eso, y sin las terapias de la psicología, los misioneros predicaban para ayudar a los nuevos creyentes a salir del yo para acercarse al nosotros. Las posadas entonces son también, el reconocimiento de la comunitariedad.
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| Piñata tradicional de siete picos |
En este mismo contexto surgen los villancicos y las pastorelas. De nuevo es el mismo tema recreado de distintas maneras y conversaciones: los pastores van a Belén a visitar al niño Jesús, pero en el camino, el diablo los somete a diversas tentaciones, hasta que el anuncio y apoyo del cielo representado en la presencia del ángel, les hace retomar el camino. Así llegan al pesebre para entregar al Niño y a María sus regalos, que surgen de la vida cotidiana.
Cuando no teníamos internet, la celebración de la navidad era diferente. Por supuesto no es culpa de la red hacer hoy las cosas diferentes, pero en parte, esta manera nueva que se tiene de celebrar las posadas sin peregrinos, villancicos, piñatas y mensaje, tiene que ver con nuestro desconocimiento de lo que está detrás. Hemos dejado de tomar en cuenta los signos de modo que se han vaciado de contenido. Aquí hay una tarea grande, para entendernos y saber porqué, en México celebramos la Navidad de este modo.
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