l de la Familia que se realiza en Guadalajara, Jalisco organizado por una instancia gubernamental como es el DIF. De cualquier manera es importante establecer algunas consideraciones respecto al asunto central. El periódico La Jornada Jalisco da cuenta del asunto en la nota titulada La ley antiaborto de Jalisco, un ejemplo para otros estados: Emilio. Ahí se reporta la intervención del gobernador sobre el derecho a la vida en los siguentes términos: “Por ello es que retomamos lo que los señores diputados han aprobado, lo hacemos nuestro y lo colocamos como fundamento de la sociedad, reconociendo el derecho a la vida, reconocemos y promovemos en el cumplimiento los otros derechos que son connaturales a la vida”.La primer falacia de quienes defienden la ley del derecho a la vida es considerar que el reconocimiento de tal derecho es -como lo indica el gobernador- el cumplimiento de otros derechos. Eso no corresponde a la verdad dado que se requieren mecanismos que defiendan los derechos y esta defensa no ocurre por decreto. Se trata de una reedición del nominalismo que caracteriza hoy las argumentaciones neoconservadoras: creer que nombrar signifa que ocurre lo que se nombra. La segunda falacia se refiere a la falsa división entre quienes no han estado de acuerdo con esta ley y quienes la promueven como antagonistas. No parecen existir elementos para esta división maniquea, dado que en ambos grupos existen creyentes y matices en su argumentación. Existen por tanto al menos dos falacias en torno a este asunto: el nominalismo y el maniqueísmo.
