domingo, 8 de junio de 2014

Ven Espíritu creador...


El día de Pentecostés, estando reunidos los apóstoles, reciben el Espíritu Santo. Se trata del Espíritu de Jesús que hace nuevas todas las cosas.

En la liturgia católica romana, este himno es entonado en circunstancias donde se requiere invocar la fuerza del Espíritu sobre la Iglesia. 

Veni, Creator Spiritus,
Mentes tuórum vísita,
Imple supérna grátia,
Quae Tu creásti péctora.
Ven, Espíritu Santo creador,
a visitar nuestro corazón,
repleta con tu gracia viva y celestial,
nuestras almas que tú creaste por amor.
Qui díceris Paráclitus,
Altíssimi dónum Déi,
Fons vivus, Ignis, Cáritas,
Et spiritális únctio.
Tú que eres llamado consolador,
don del Dios altísimo y Señor,
vertiente viva, fuego, que es la caridad,
y también espiritual y divina unción.
Tu septifórmis múnere,
Dígitus patérnae déxterae,
Tu rite promíssum Patris
Sermóne ditans gúttura.
En cada sacramento te nos das,
dedo de la diestra paternal,
eres tú la promesa que el Padre nos dio,
con tu palabra enriqueces nuestro cantar.
Accénde lumen sénsibus,
Infúnde amórem córdibus;
Infírma nostri córporis,
Virtúte firmans pérpeti.
Nuestros sentidos has de iluminar,
los corazones enamorar,
y nuestro cuerpo, presa de la tentación,
con tu fuerza continua has de afirmar.
Hostem repéllas longius,
Pacémque dones prótinus;
Ductóre sic Te prévio,
Vitémus omne nóxium.
Lejos al enemigo rechazad,
tu paz danos pronto, sin tardar,
y siendo tú nuestro buen guía y conductor,
evitemos así toda sombra de mal.
Per Te sciámus da Patrem,
Noscámus atque Fílium,
Teque utriúsque Spíritum,
Credámus omni témpore.
Concédenos al Padre conocer,
a Jesús, su Hijo comprender
y a ti, Espíritu de ambos por amor,
te creamos con ardiente y sólida fe.
Deo Patri sit glória,
Et Fílio, qui a mórtuis
Surréxit, ac Paráclito,
In saeculórum saécula. Amen.
Al Padre demos gloria, pues es Dios,
a su Hijo que resucitó,
y también al Espíritu Consolador
por todos los siglos de los siglos, honor. Amén.
V/: Emitte Spíritum tuum et creabúntur.

R/:
 Et renovábis fáciem terrae.
G/: Envía, Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida.

T/:
 Y se renovará la faz de la tierra.

Fuente:http://www.divvol.org/recursos/canciones.htm 

lunes, 28 de abril de 2014

Canonización con señales encontradas


 
Este texto fue publicado por Mural, Sección Comunidad el 27 de abril de 2014 pág. 8, Guadalajara. Se puede bajar el pdf en este enlace.
 
Se trata de dos posiciones distintas en torno a la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII. El texto de Arturo Navarro se tituló originalmente Canonización con señales encontradas. El otro artículo refleja una posición distinta sobre el debate de este reconocimiento de santidad.

¿Qué importancia tiene la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII para México?

Ha terminado el proceso, y dos papas han sido elevados a los altares: Juan XXIII y Juan Pablo II. Sobre el primero, no han aparecido dudas. Las únicas críticas se refieren a la acusación de modernista que se le hace por parte de los tradicionalistas, pero esa crítica más bien se convierte en alabanza por el esfuerzo que puso para la adecuación de la Iglesia a las circunstancias del mundo moderno.
Imágenes de la canonización
La canonización de Juan Pablo II es otra cosa. Ha pasado por encima de las normas de tiempo para agilizarse ante la suposición el día de su muerte y funeral, expresada en la petición de “santo subito”; y no aperecen todavía respuestas satisfactorias sobre su papel en el combate a la pederastia, y su cercanía con Marcial Maciel. Se trata de una canonización que despierta interés por el contexto en que se da, por las complicaciones que vivieron ambas figuras, pero particularmente la de Juan Pablo II, respecto a los escándalos de la Iglesia sobre la pederastia.
En México hay una visión piadosa de la canonización que ve con sospecha cualquier crítica al proceso, pero que no puede dejarse de lado. Para muchos mexicanos, Juan Pablo II es una figura importante en términos de la piedad popular, no para la orientación del trabajo pastoral, así que alcanzo a vislumbrar que se convertirá en una referencia para la motivación de los fieles, así como la Virgen de Guadalupe. A nivel nacional existirían entonces tres referentes de la piedad popular: la Virgen de Guadalupe, la Virgen de San Juan de los Lagos y Juan Pablo II, porque a pesar de todos los procesos de canonización, los santos mexicanos son importantes –sólo en algunos casos- para la piedad popular a nivel local o regional. Tal vez el único que trasciende lo local es Santo Toribio Romo, pero no llega a impactar a nivel nacional. Así que tendremos tres referencias. Seguramente pronto tendremos santuarios dedicados a su memoria.
Sin embargo, la cuestión es ir más allá de las razones emotivas con que se discute la canonización y preguntarnos ¿A qué sector de la iglesia le conviene la canonización?  Es muy posible que en México solo se hable de Juan Pablo II, y Juan XXIII pase desapercibido. Incluso hay una empresa televisiva que está señalando que Juan Pablo II es un santo mexicano.  Esto es emotivismo sin fondo, pero lo importante es ubicar que a un sector del catolicismo que va perdiendo su fuerza, le conviene una canonización que le permita recuperar al menos algunas voluntades.
Varias consideraciones podrían ayudar a situar la canonización: lo primero es entender que una canonización no hace santa a la persona, solo reconoce la santidad de la misma. Y que más allá de la creencia de que los santos hacen milagros, la cuestión es que los santos son modelos de vida, y por tanto deben inspirar a los creyentes a imitarlos.
Una segunda consideración es que en la canonización hay que distinguir la bondad personal -que seguramente tenían Juan XXIII y Juan Pablo II-, de su actuación, que es la que al final justifica su canonización. No son los milagros los que justifican la santidad sino la vida. Y ahí es donde entra el debate. La vida de estos pontífices ha recibido algunas observaciones y críticas.
Se trata de dos figuras que ejercen el poder de manera distinta. Uno de manera cercana escuchando las necesidades de actualización de la iglesia, por lo que convoca al Concilio y a la transformación -Juan XXIII-; y la otra, poniendo en el centro la autoridad y la ortodoxia. Juan XXIII impulsando a la iglesia a actualizarse a dialogar con el mundo, y Juan Pablo II buscando que la iglesia se posicionara como la poseedora de la verdad. Por supuesto que los constantes viajes, la cercanía expresada por Juan Pablo en sus encuentros con la gente, sus gestos y los recorridos en el papamóvil, lo hacen una figura mediática que encanta a muchos, pero más allá se le cuestiona la dirección que dio a la iglesia y el modo como enfrentó los graves problemas; pues para cuestiones externas a la iglesia expresaba su palabra, pero para los problemas internos usó la política del silencio. En el análisis de la vida de Juan Pablo, una nota que salpicará la canonización es sin duda el caso de Marcial Maciel, que no puede entenderse nunca como un delito personal, sino como un pecado socializado, y mantenido por las instancias que debieron juzgarlo.
Sin embargo, en México a la mayoría de los creyentes no les hará ruido el asunto, porque no estamos acostumbrados a una revisión crítica de la fe, sino a una vivencia emotivista de las creencias; así que no pasará más allá de las críticas de los analistas. De todas maneras la marca de la pederastia estará presente cada que se recuerde a Juan Pablo II.
La cuestión es que muchos se preguntan ¿qué llevó al Papa Francisco a aprobar una canonización tan cuestionada de una persona que propuso como modelo para la juventud a un pederasta? Los que están a favor de la canonización sostienen que Juan Pablo II jamás se enteró de la gravedad del asunto, los detractores, sostienen que entonces estaba desinformado y por lo tanto su conducción de la iglesia dejaba mucho que desear.
Me parece que la iglesia está obligada a dar a conocer las razones de la canonización, más allá de las cuestiones emotivas y los milagros, porque en el contexto de una iglesia desprestigiada ante la opinión pública, no se puede ignorar la indignación ética de los detractores de la canonización. No dar mayores explicaciones es regresar a la visión autocrática y acrítica, donde el que tiene la palabra tiene el poder. Esto no puede suceder ya.
Una tercera consideración se refiere a los modelos de santidad. Con esta doble canonización, se presentan a los creyentes dos modelos de santidad: el de la reforma y actualización de la iglesia y el de la involución; el de la ortopraxis -vivencia y práctica ajustada a los tiempos- frente al de la ortodoxia -la referencia única a la verdad dogmática y la autoridad-.
Por supuesto, no se puede ignorar los contrapuntos, en ambos casos hay una bondad personal, hay honestidad, hay preocupación de tipo social, hay interés en extender el mensaje evangélico… la diferencia son los modos. Y yo me quedo con el modo de Juan XXIII y todo lo que eso significa.

domingo, 27 de abril de 2014

Entrevista sobre el texto Voces contra la ortodoxia



Entrevista en Radio Ibero, el 4 de diciembre de 2013 sobre el libro Voces contra la ortodoxia. Teólogos progresistas que disienten de la tradición, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 

sábado, 19 de abril de 2014

No busquen entre los muertos al que está vivo




¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 
No está aquí, ha resucitado.
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Con el Himno del Pregón Pascual, la Iglesia anuncia la Resurreción de Jesús. 
¡Felices pascuas!

La fe y la violencia en la semana santa

La fe y la práctica socio-religiosa de Jesús, le llevó a la muerte. No era un delincuente, dice el Papa Francisco, y muere como tal. Esta situación puede ayudarnos a entender algunas cuestiones que vivimos en el país.

Desde hace ya casi 20 años, la violencia ha tomado carta de ciudadanía entre nosotros. Los cárteles del narcotráfico, el secuestro y la muerte han configurado nuevos modos de morir. En muchos casos se trata de gente inocente que estuvo en un lugar equivocado, dicen las autoridades -como si disparar armas en la calle fuera lo adecuado-, o de personas que fueron levantadas para cubrir la cuota de muertos. Otros por el solo hecho de ser migrantes son considerados presas fáciles.
Para las autoridades, el país está en calma. Sin embargo, los datos que las redes sociales nos permiten conocer muestran al menos tres cosas: la descomposición social, la vulnerabilidad de la sociedad y la incapacidad de las autoridades para satisfacer dos necesidades básicas, la certeza de que tendremos qué comer y la seguridad de que nadie intentará quitarnos la vida al salir a la calle.
Paradójicamente, México, un país con más del 80% de creyentes católicos y un número creciente de cristianos evangélicos, no puede detener la violencia.
Los delincuentes de este país comparten la misma cultura de fuertes raíces judeo-cristianas, independientemente de su pertenencia a alguna iglesia. Han sido formados en las tradiciones de los mayores, e incluso pueden realizar algunas prácticas religiosas, y según su preferencia usar algún símbolo sagrado.
¿Cómo explicar entonces la violencia en un país de mayoría creyente? Los días de la Semana Santa pueden ayudarnos a esbozar una conjetura.
La sociedad mexicana se parece –salvadas las distancias históricas- a la sociedad de Jesús, dividida por distintas facciones: Allá estaban zelotes, esenios, fariseos, saduceos, herodianos, artesanos, extranjeros y por supuesto los débiles de la cadena: mujeres, niños y pescadores. Se trataba de distintos partidos unos con violencia explícita o con propuestas excluyentes. Otros padeciendo las arbitrariedades de los que estaban en la cúspide de la pirámide política y religiosa. Acá tenemos partidos políticos, narcotraficantes, secuestradores, reformas hacendaria, política, educativa; también sindicatos que se distancias de sus agremiados, un pequeño grupo de empresarios que tiene más del 80% de la riqueza del país; además gente común y corriente, empleados, estudiantes, amas de casa… Cada uno vela por sus propios intereses, y también muchos mueren sin ser delincuentes… simplemente por –eufemísticamente- estar “en el lugar equivocado”

Allá –en la sociedad de Jesús- se habían acostumbrado a vivir en la opresión; acá, nos estamos acostumbrando a la violencia, al secuestro, a la maldad.
El mensaje de Jesús, fue el detonante para su muerte. La denuncia profética del verdadero lugar del hombre expresado en la frase “el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”, puso en su lugar a los que detentan el poder religioso. Otra frase: “den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, señaló las artes del poder político.
En un mundo violento, como la sociedad de tiempos de Jesús, la muerte era la consecuencia lógica de su mensaje. Por eso muere como delincuente siendo un profeta.
La muerte de tantos mexicanos en los últimos años, puede resultar profética si se convierte en una denuncia, y en la exigencia a las autoridades de una sociedad más estable, tranquila y donde se pueda vivir en paz.
La violencia de la semana santa –tanto la que se recuerda con el prendimiento de Jesús el jueves santo, como la de la pasión y muerte del viernes- puede darnos la oportunidad de pensar en cómo podríamos buscar la resurrección de la sociedad mexicana. Al menos es una opción más… en tiempos de violencia y de prácticas de fe.

Esta conferencia se presentó en Iteso en 2024 para ofrecer una reflexión sobre el legado y el impacto de Jorge Manzano SJ en el fomento del ...