miércoles, 20 de enero de 2010

Las iglesias de Néstor Guijarro y Camargo Melo

La entrada Una iglesia católica autónoma ha sido uno de las que ha generado mayor debate entre algunos que conocen a los actores de este movimiento religioso: Mons. Néstor Guijarro González y Mons. Guillermo H. González de la Iglesia Santa Católica Apostólica de Rito Tridentino -ISCART-, y los que han aludido a Mons. José Camargo Melo, actual dirigente de la Iglesia Católica Apostólica Mexicana -ICAM-.

Hasta el momento en estas entradas no se había hecho alusión a los elementos vinculantes entre ambas iglesias, sin embargo se ha de decir que actualmente, ambas iglesias pertenecen a la Comunión Mundial de Iglesias Católicas Apostólicas con la característica central de compartir la misma fe, según sus estatutos. Existen diferencias específicas -que se tratarán en otro momento-, pero particularmente se ha de decir, en honor  a la verdad, que más allá de los conflictos que se expresan en los comentarios a la entrada aludida, existen elementos vinculantes entre ambas iglesias. Estos elementos son los siguientes:
  • comparten la misma fe católica
  • hacen un serio esfuerzo por mantenerse fieles a la tradición
  • pertenecen a la misma Comunión Mundial de Iglesias Católicas Apostólicas
  • comparten la misma línea de sucesión apostólica: la línea Rebiba proveniente de Mons. Carlos Duarte de Brasil
  • los dirigentes de ambas iglesias han recibido una consagración subconditionis que supliera las complicaciones derivadas de la ordenación de Eduardo Dávila
  • ambos ministros pertenecieron originalmente a la Iglesia Católica Romana.


Una muestra de esta cercanía se presenta en las fotografías que ilustran esta entrada. En esta fotografía se ve a Mons Néstor Guijarro, Mons. Guillermo H. González -de ISCART- y a Mons. Camargo Melo  -de ICAM- compartir la misma mesa de trabajo en la Comunión Mundial de Iglesias en agosto del 2008 en Guatemala.


La siguiente fotografía muestra a Mons. Néstor Guijarro recibiendo el anillo de la comunión, en una ceremonia en la misma reunión a la que se alude en Guatemala, y en la que también participó Mons. Camargo Melo y recibió el mismo símbolo de comunión por parte del Patriarca de la Iglesia Católica Brasileña.




Este tercera fotografía muestra a algunos de los participantes en la reunión de formalización de la Comunión Mundial de Iglesias Católicas Apostólicas. A esta reunión asistieron Mons. Guillermo H. González (en la fotografía), Mons. Néstor Guijarro y Mons. Camargo Melo.

La entrada titulada: Una iglesia católica independiente

martes, 19 de enero de 2010

El reconocimiento del pluralismo religioso


Un hombre de la edad media, Francisco de Asís, formado en el catolicismo se encuentra en el dilema de vivir la fe desde un horizonte de comprensión distinto al de la tradición impulsada por las autoridades de la iglesia católica. La opción por la pobreza le hace parecerse a los valdenses y a los cátaros, sin embargo, se distancia de ellos al reconocerse bajo el signo del catolicismo romano. Más adelante en un esfuerzo por predicar en tierras musulmanas tiene un encuentro con el Sultán de Marruecos. Francisco en ambos casos se reconoce católico y no convierte ni a valdenses, cátaros o musulmanes a su fe católica.

Este es un ejemplo del reconocimiento del pluralismo religioso: primero, el tomar posición en el campo religioso y esto sólo se logra al asumir unas señales de identidad que presentan las diferencias; en segundo término, el reconocimiento de la diferencia de manera respetuosa como algo que està en el mismo campo religioso y que tiene identidad propia; en tercer lugar, la cercanía para conocer y pensar si hay algo en común; y finalmente la toma de postura: cada uno en su camino. Esto recuerda un verso de León Felipe: "para cada uno tiene un camino virgen, Dios".

martes, 12 de enero de 2010

Cuando los actores religiosos se unen...

Había decidido mantenerme al margen de la discusión de las iglesias en torno al debate que sobre los matrimonios homosexuales aparecen desde hace unos días. La razón de esta decisión es que se trata de un tema de derechos humanos que tiene que ver con la creación de condiciones de igualdad entre ciudadanos. No es de entrada un tema religioso. Sin embargo, el tema ha sido llevado al campo religioso y convertido en una especie de cruzada por la fe. Esto me lleva a tener que decir una palabra sobre el tema.


Lo primero que salta  a la vista es que el debate está planteado por las iglesias en la tónica del maniqueísmo que recuerda la época de las cruzadas. La declaración leída en la Catedral el domingo 10 de enero así lo sostiene: "Nosotros, Pastores del Pueblo de Dios, tampoco podemos obedecer primero a los hombres y sus leyes antes que a Dios, pues la ley suprema, y perenne es la de Dios; toda ley humana que se le contraponga será inmoral y perversa, pues al ir contra su voluntad termina por llevar a la sociedad a la degradación moral y a su ruina". La dicotomía se ubica entre dos tipos de leyes: la ley de Dios y la ley humana. Si bien esto es un asunto viejo, lo novedoso es que en este planteamiento, la ley de Dios aparece como una abstracción que prescinde de mediaciones humanas -lo que es totalmente falso según la idea de revelación cristiana-; e incluso se llega a plantear que desarrollar proyectos de vida diferentes a los que predica alguna confesión religiosa como queridos por Dios -cosa que habría que demostrar-  son inmorales y llevan a la ruina. Con estos planteamientos el debate se pone en el terreno de la ética debido a que aparece el asunto de la libertad y de la elección consciente.

La teología moral cristiana ayudó a solucionar estas cuestiones incluso antes de que aparecieran, al establecer como criterio que "sobre la conciencia, ni Dios". Es decir, el debate de la moralidad o inmoralidad de una ley que permite avanzar en la creación de condiciones similares para todos no es el punto central de las iglesias. Lo central es que se debate un asunto político que puede expresarse con la pregunta: ¿quién tiene el derecho de normar la vida, la política, la economía y las demás áreas de la vida? Por supuesto que la respuesta de las iglesias les es favorable porque pretenden que una moral de máximos sea el referente de una sociedad plural a la que no se animan a reconocer.

En este debate, todos los actores religiosos incluso distantes -evangélicos, católicos y ortodoxos- que no dan pasos para unirse en la tónica ecuménica y que sostienen un discurso de confrontación, hoy se acercan a partir de una falsa premisa: "A nosotros, venerables hermanos, también nos quieren prohibir hablar en nombre de Jesús, predicar su doctrina, cumplir con el mandato del Señor de anunciar la Buena Nueva (Mc 16, 14), defender el vínculo sagrado del matrimonio al que San Pablo comparó con el amor con que Cristo ama a su Iglesia (Ef 5,25), Y no, no podemos callar, pues podremos escapar de los tribunales de los enemigos de Cristo, pero no evadiremos el tribunal supremo de Dios, quien nos pediría cuenta de nuestra cobardía por avergonzarnos de su nombre y por no defender al rebaño del lobo que mata y dispersa a las ovejas (Jn 9,12)".

El reconocer la pluralidad no es impedimento para ejercer el ministerio de los pastores. Es importante reconocerles este derecho, pero esto no implica que las leyes en un país que es plural -incluso en términos cristianos- deban ser confesionales. Las iglesias no tienen el derecho de normar la moral pública ni de suplantar al Estado como estamos viendo hoy. El reto de las iglesias es formar a sus creyentes para que se comprometan con la fe que profesan, pero en este momento asistimos a una paradoja: dado que los ministros cristianos no pueden formar ni dirigir a sus fieles, pretenden -asumiendo que tienen una representatividad que no pueden demostrar- que el Estado les haga la tarea: obligar a todos a vivir una moral confesional. Este es un asunto que habrá que seguir discutiendo.

Esta conferencia se presentó en Iteso en 2024 para ofrecer una reflexión sobre el legado y el impacto de Jorge Manzano SJ en el fomento del ...